Rendición de cuenta

Fortalezas y debilidades

María Julia Mayoral

La actual rendición de cuenta de los delegados municipales a sus electores, la número 51 desde la creación del Poder Popular hasta la fecha, es evaluada por la Comisión de Órganos Locales de la Asamblea Nacional, con el propósito de contribuir al necesario perfeccionamiento de los mecanismos de participación ciudadana en la gestión de gobierno.

Foto: ALBERTO BORREGOReuniones con grupos pequeños de electores facilitan la calidad del diálogo.

Con ello, el equipo de diputados da continuidad a las investigaciones que realiza desde hace varios años acerca de cuestiones tales como el desempeño de los delegados, el papel de las Asambleas Municipales y Provinciales y de sus Consejos de la Administración, el trabajo comunitario y el quehacer de los Consejos Populares.

Tomás Cárdenas, al frente de la Comisión, sostiene que el incremento de las asambleas de rendición de cuenta durante un solo proceso, de aproximadamente 20 000 en tiempos atrás, a más de 83 000 en las últimas oportunidades, ha surtido en buena medida el efecto esperado: los hechos prueban que al celebrarse encuentros con grupos pequeños de electores, los delegados pueden profundizar en los problemas específicos del área y los vecinos tienen más facilidades para exponer reclamos, sugerencias, críticas, y llegar a compromisos de participación en las soluciones de dificultades locales.

El hecho de aumentar estas reuniones en los barrios, lejos de constituir una formalidad, responde al interés de ampliar por todas las vías posibles la intervención de los ciudadanos en las labores del Poder Popular, aunque no puede ignorarse que ello sobrecarga de trabajo a los delegados, la inmensa mayoría de los cuales cumple el mandato sin desatender sus obligaciones laborales o estudiantiles.

A lo anterior se suma que el periodo de los procesos de rendición de cuenta también se amplió de cerca de 15 días hasta 45 ó 60 para ayudar a la mejor preparación de los delegados en las cuestiones específicas de interés para los distintos grupos dentro de cada demarcación. Según ha constatado la Comisión de Órganos Locales, tales cambios son apreciados favorablemente por la población y sus representantes.

En opinión del equipo parlamentario, refiere Cárdenas, resultan igualmente positivos la reducción notable de reuniones en las que los electores se mantienen pasivos y no expresan sus puntos de vista; el incremento de los acuerdos de participación de las masas en la solución de problemas y la creación de comisiones de trabajo por parte de los vecinos para dar curso a distintas gestiones de la comunidad.

No obstante, los diputados advierten puntos débiles como el formalismo en asambleas, la no adecuada preparación de delegados, quienes además desaprovechan la oportunidad de trabajar coordinadamente con las organizaciones de masas del barrio, la aceptación por parte de algunos de respuestas superficiales y burocráticas a los planteamientos, y deficiencias en el trámite y solución de esas inquietudes de la población.

Acerca de las mencionadas comisiones de vecinos, los parlamentarios llaman la atención sobre los propósitos de su creación, pues en algunos lugares se ha corroborado que aun con las mejores intenciones pueden estar suplantando el papel inherente a las organizaciones de masas, cuando el camino adecuado es consolidar el trabajo comunitario integrado, en el que cada cual cumpla con sus tareas a partir de identificar objetivos coincidentes.

El comportamiento del presente proceso de rendición de cuenta es seguido con atención por la Comisión de Órganos Locales, asegura Cárdenas. Las consideraciones y recomendaciones que sobre el tema puedan hacer los diputados en esta oportunidad podrán ser otro valioso aporte al funcionamiento del sistema del Poder Popular.

 

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