Una progresiva descontaminación
muestra la bahía de Nipe, una de las mayores de tipo bolsa en el
mundo, como resultado de acciones del gobierno cubano para rescatar
ese ecosistema del norte oriental de la Isla.
Entre las medidas aplicadas con tal
propósito durante la última década están las inversiones para
eliminar o disminuir los residuales nocivos procedentes de
diferentes fuentes que llegan a ese estuario holguinero, el cual
posee 200 kilómetros cuadrados de espejo.
Sólo la fábrica de níquel
Comandante René Ramos Latour, en Nicaro, municipio de Mayarí,
ejecutó en los primeros nueve meses de este año valores por 350
mil pesos, destinados al recubrimiento del viejo dique de colas con
vistas a su reforestación, entre otras tareas.
Con anterioridad esa industria
emprendió un proceso de modernización, que incluyó el montaje de
un sedimentador de los residuos de carbón antracita, la
instalación de nuevas unidades de molienda y la remodelación de
electrofiltros.
Son objetivos cumplidos por la Unión
del Petróleo, el tendido de una nueva conductora de combustible
para erradicar vertimientos de hidrocarburos y la construcción de
una planta de tratamiento de subproductos en la base de combustible.
Fermín García, especialista del
ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, informó a la
AIN que también se aplican otras medidas, como la degradación
interna de residuales en los ingenios azucareros Loynaz
Hechavarría, en Cueto, y Fernando de Dios y López-Peña, en
Báguano.
La bahía de bolsa de Nipe tiene un
volumen aproximado de mil 700 millones de metros cúbicos de agua,
con una tasa media diaria de recambio del 10 por ciento y ocupa un
lugar privilegiado por su posición geográfica, riquezas pesqueras
y potencial económico. (AIN)