El pueblo asesta otro golpe al bloqueo

Significativa concurrencia popular en el primer día de canje

MARÍA JULIA MAYORAL
FOTOS: ALBERTO BORREGO

Diversos puntos para el canje de dólares estadounidenses por pesos cubanos convertibles abrieron sus puertas este jueves, en un clima de orden, tranquilidad y seguridad para las numerosas personas que desde horas tempranas de la mañana acudieron a los 1 663 sitios entre Casas de Cambio (CADECAS), sucursales bancarias, tiendas en divisas y otras instalaciones habilitadas al efecto.

Hasta el domingo 7 de noviembre el cambio en todos los sitios habilitados se hará a la tasa de 1 por 1.

En los establecimientos bancarios buena parte de los atendidos ayer fueron ciudadanos que optaron por incrementar sus saldos en moneda libremente convertible o abrir cuentas para poner a buen recaudo los dólares en su poder.

Marina Torres García, directora del Banco Popular de Ahorro (BPA) en Ciudad de La Habana, confirma que en el caso de las sucursales pertenecientes al BPA en la capital ese ha sido un rasgo distintivo. Nuestras unidades, precisa, nos están solicitando más planillas y libretas de ahorro que de costumbre, y contamos con reservas para cubrir la demanda. Eso mismo sucede con la disponibilidad de pesos convertibles, pues tenemos listo el dispositivo para mantener el suministro oportuno a cada unidad.

Para personas como Orlando Arboláez, trabajador por cuenta propia a quien encontramos en la sucursal del BPA ubicada en la calle Ayestarán, la decisión de sacar el dólar de la circulación interna en Cuba "es algo que se imponía desde hacía rato, porque el Gobierno de Estados Unidos trata de asfixiarnos por todas las vías, incluida la financiera.

Nunca antes, explica Arboláez, había tenido cuenta en divisas, me decidí a hacerlo ahora porque es mi mejor opción: no hay lugar más seguro que el banco; además, si más adelante me hace falta extraer dólares o pesos convertibles podré hacerlo sin ninguna restricción en la cantidad.

Durante las mañanas las sucursales bancarias realizan el canje por lo menos en dos cubículos. A partir de las 12 del día todo se pone en función de 
ese servicio

En la habitualmente concurrida CADECA de la calle Tulipán, entre los congregados hay no pocos jubilados que han venido a cambiar dólares por pesos convertibles. Consuelo Sabón y Alejandro Pérez Valdés, son dos de ellos. Consuelo asegura no tener dudas sobre los motivos de las medidas adoptadas por nuestro país: "Me enteré por la Mesa Redonda Informativa, y hallo muy correcta la decisión de ponerle coto a los riesgos de usar los dólares de Estados Unidos. Gana Cuba y ganamos nosotros, la gente del pueblo; a nadie se le va a afectar su bolsillo con el cambio si lo hace en el plazo que dijeron, hasta el 7 de noviembre".

Con esta medida de la Revolución, considera Alejandro, yo me voy a ir para mi casa con una moneda más segura, pues es la del país; con ella podré comprar en las tiendas igualito que como se ha hecho hasta ahora con el dólar, y otra cosa muy importante: les estamos quitando a la mafia de Miami y al Gobierno yanki elementos para sus sucias calumnias, pues han querido acusar a Cuba de lavar dinero.

Dudas sobre la Resolución 80 del Banco Central hay todavía en los ciudadanos. Aunque las normas generales han sido comprendidas, muchos continúan haciendo preguntas específicas para su caso, el de amigos y familiares, de ahí el valor de los conocedores del tema, dispuestos a esclarecer cualquier interrogante; entre ellos no solo están los trabajadores de los bancos y de las CADECAS, también se han preparado empleados de centros comerciales donde ayer empezaron el canje.

En la tienda capitalina Yumurí, por ejemplo, un cartel con letras grandes ofrece la primera información: Punto de cambio, y en la puerta Enma Katia Carrión, orienta a las personas y organiza la cola para el acceso a la instalación.

Ya en el interior, otro trabajador hace lo mismo entre quienes esperan para subir al primer piso, donde tres cajeras se encargan del cambio monetario, en mesas independientes del servicio de la tienda. Allí, para asegurar el orden, y presto a responder preguntas hallamos a René Loys, quien habitualmente se desempeña como portero en la entrada principal de Yumurí. Por él corroboramos que les habían impartido un seminario, "para poder orientar correctamente a las personas".

Zoe Manzano, atendida por una de las tres cajeras en Yumurí, cuenta que se demoró menos de media hora desde que pidió el último en la cola a la entrada de la tienda, hasta recibir los pesos convertibles. Todo está muy tranquilo y me trataron con afabilidad, opina. "Además, me ha gustado la decisión del canje, porque nos quitamos el dólar de encima".

 

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