|
Alma y corazón junto
a los cubanos
José
Antonio Fulgueiras
enviado especial
PUERTO CABELLO,
Venezuela.— Remigio Hermoso, uno de los más grandes peloteros de
la historia venezolana, se ha entregado con alma y corazón junto a
los cubanos a la misión deportiva Barrio Adentro.
"Estamos muy
agradecidos de la ayuda que están prestando acá los entrenadores y
colaboradores de Cuba en el deporte. Bolívar y Martí unieron sus
esfuerzos por la libertad de América y nosotros tenemos igualmente
que estrechar esos lazos."
Remigio, ahora con
61 años de edad, dice sentirse quinceañero para apoyar el proceso
de transformación que vive su país en el deporte.
" Tenemos que
ayudar a nuestro presidente Hugo Chávez Frías, quien nos ha dado
una lesión de las cosas que se pueden lograr cuando se trabaja con
amor y honradez. Y yo pongo un granito de arena para que sea fecundo
este proceso revolucionario."
Se distinguió como
paracorto y segunda base con los Bravos de Atlanta, los Espo de
Montreal y los indios del Cliven, aunque considera que en el
béisbol de Cuba han existido peloteros que no tienen que
envidiarle, y citó los ejemplos de Germán Mesa y Alfonso Urquiola,
a quienes definió como dos fieles amantes de la bandera tricolor de
su archipiélago.
Remigio Hermoso no ha
olvidado la ocurrencia de Fidel, cuando como mentor del equipo Cuba,
enfrentó a una escuadra de peloteros venezolanos cuyo lanzador
abridor fue el presidente Hugo Chávez Frías.
" Yo fui el manager
del equipo al que Fidel nos hizo la broma de disfrazar de viejitos
los peloteros del equipo Cuba que hacía pocos días le había
ganado a los mismísimo Orioles del Baltimore."
Deja entrever un
sonrisilla de picardía y agrega:
"Es verdad que me
disgusté en ese momento, pero después del juego hablé con Fidel y
señaló que esa era una jarana que él le tenía montado a nuestro
presidente: Parece que notó estaba un poco serio y me expresó: ‘Te
voy a hacer un regalo, pero es una sorpresa.’
"Y cuando vinieron
a jugar a Barquisimeto un compañero me indicó: El Comandante Fidel
quiere hablar contigo. Me acerqué y Fidel me tiró la mano por el
hombro y me dijo: ¿ Usted se acuerda que le prometí que le iba a
traer una sorpresa? Entonces me regaló una caja de pelota Batos
todas firmadas por él. Esas pelotas dieron la vuelta a Venezuela,
porque yo las obsequié a todos los alcaldes y gobernadores
bolivarianos."
Revela Remigio que ese
gesto del Jefe de la Revolución cubana no lo olvidará nunca.
" Tuvo esa bondad conmigo. Yo lo aprecio mucho y le deseo que
se recupere lo más pronto posible de su lesión. Fidel es cuarto
bate y no puede estar fuera del terreno ni por un minuto." |