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Hasta siempre Néstor
Baguer
Silvia
Barthelemy
Cerca
de las 12 del mediodía de este martes, llegaba a la Necrópolis de
Colón el cortejo fúnebre del destacado revolucionario, periodista
de primera fila, Néstor Baguer.
Familiares, amigos,
colegas acudieron a decirle hasta siempre a quien tan sabia y
fielmente sirvió por más de 40 años a nuestra Revolución. Entre
las ofrendas florales estaba la del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Una sencilla ceremonia
militar acompañó su despedida. Después del toque de Atiendan
todos, se escucharon las notas del Himno Nacional, tres salvas, y
luego las palabras de Túbal Páez, presidente de la Unión de
Periodistas de Cuba (UPEC), quien expresó que Baguer, o el agente
Octavio, fue el combatiente característico de la Batalla de Ideas,
al enfrentar exitosamente con la inteligencia y la cultura del
pensamiento avanzado a la fuerza bruta, a la mentira y a la
desvergüenza.
Ese, añadió, su aporte
a la hazaña popular, es el que hace que resistan en la Isla las
ideas nobles y justas que la humanidad necesita para hacer
retroceder y desaparecer las relaciones de injusticia que priman
sobre la Tierra.
Páez recordó que el
triunfo de la Revolución cubana fue para Baguer la esperanza
acariciada en sueños, y la oportunidad de hacer justicia para
siempre. Se le vio trabajar entusiasmado, dijo, en las tareas de la
nacionalización de empresas, en la fundación de los CDR y en la
formación de las Organizaciones Revolucionarias Integradas.
En correspondencia con
sus ideas y principios desde los primeros años del triunfo
revolucionario, colaboró con los Órganos de la Seguridad del
Estado, contribuyendo a desarticular mecanismos del bloqueo criminal
contra Cuba, lo cual permitió que llegaran al país piezas y
maquinarias imprescindibles para la economía.
Amó extraordinariamente
su profesión y se le vio entre los fundadores de la UPEC. Por eso
años más tarde, rememoró Páez, no dudó en retomar sus vínculos
con la Seguridad del Estado para ayudar en el descubrimiento y
desarticulación de numerosos planes dirigidos a organizar y
financiar la actividad mercenaria de los grupúsculos de la
contrarrevolución en el sector periodístico.
Nada podrá superar el
cariño, concluyó Páez, con el cual su pueblo lo premió y lo
despide hoy como soldado que con la muerte se convierte en raíz. |