El desempeño de hombres y mujeres de
la provincia de Las Tunas se hace cada vez más tenso por el
agravamiento progresivo de la sequía, que clasifica como la más
severa de los últimos 10 años en este territorio oriental.
Las afectaciones son evidentes en la
agricultura y en la red de acueductos que beneficia a la población,
pues los 577 milímetros de lluvias registrados en lo que va de año
representan el 57 por ciento del promedio histórico.
Octubre, el último mes de la etapa
lluviosa, sólo acumula menos de la quinta parte de la media, cuando
faltan 10 días para que comience a imperar el régimen de sequía.
De no ocurrir un evento
meteorológico de gran envergadura, es imposible llegar a 440
milímetros en lo que resta del 2004 para que Las Tunas alcance su
promedio histórico anual, que es de mil 126.
La Agricultura en estos momentos
reestructura su estrategia para aprovechar lo mejor posible los
embalses menos exhaustos, sin embargo el suministro de agua a la
población se hace cada vez más difícil.
El Rincón, Cayojo y la cuenca La
Cana, que abastecen de agua a la ciudad de Las Tunas, de unos 132
mil habitantes, se encuentran en estado crítico al acumular sólo
el 17, 23 y 16 por ciento de sus capacidades, respectivamente.
Manatí es el otro enclave urbano con
una situación adversa, toda vez que la presa Gramal, la principal
fuente, sólo llega a 3,40 millones de metros cúbicos, de 28
millones posibles.
En lo adelante las soluciones locales
serán decisivas para Las Tunas, que trabaja en importantes
inversiones que darán solución definitiva al abastecimiento de
agua a la población, a partir del próximo año.
(AIN)