Los trabajadores de la empresa de
Proyectos de Arquitectura e Ingeniería número uno (EMPROY)
contribuyen a la recuperación de la provincia pinareña, afectada
por los vientos del huracán Iván.
Como antes lo hicieron después del
azote de Isidore y Lili, en un primer momento los dictámenes
técnicos y categorización de los daños de las viviendas han
ocupado a los especialistas, quienes también aportan en las labores
de ingeniería, particularmente en la detección de problemas en
inmuebles en ejecución.
Su quehacer se extiende a los nuevos
asentamientos para damnificados en Cortés, Boca de Galafre,
Guillén, Isabel Rubio y Campo Alegre, los cuales ya tienen
respuesta de proyecto.
Diferentes variantes de viviendas
como biplantas, aisladas y apareadas, casas independientes y
viviendas tipo Sandino o convencional, son algunas alternativas,
para las cuales se tienen en cuenta los tipos de cubiertas, que van
desde asbesto cemento, canalón, hasta el cindulit (sistema
venezolano).
A su cargo están además los
proyectos de casas aisladas que fueron derrumbadas, en dependencia
de la cantidad de integrantes de sus núcleos familiares.
Inaugurada el 17 de diciembre de
1976, la EMPROY es parte esencial de muchos de los programas de la
Revolución, y actualmente brindan servicios de diseño de
mobiliario de interiores; controles de autorización a las obras,
asesoría, consultoría y levantamiento arquitectónico y
topográfico.
Resultó la primera entidad de su
tipo en el país que alcanza la certificación del sistema de
gestión de la calidad, con la aplicación de las normas ISO-2000.
(AIN)