Más de
mil 300 invidentes fueron adiestrados en el Centro Nacional de
Rehabilitación para Ciegos y Débiles Visuales, desde su
inauguración por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 22 de
octubre de 1990.
Esa institución, única de su tipo
en el país, fue calificada por el Presidente cubano como una de las
obras más humanas de la Revolución.
Allí acuden personas invidentes, con
el objetivo de aprender el uso del bastón, actividades de la vida
diaria y la lectoescritura Braille, a fin de lograr su plena
incorporación a la sociedad.
La entidad constituye un ejemplo de
solidaridad, pues colaboró en su construcción la asociación de
Ciegos de Noruega, mientras ha rehabilitado a cerca de 80
discapacitados de Latinoamérica.
Desde hace varios cursos, el centro
acoge a personas de baja visión para adiestrarlas en el uso más
adecuado y el mejor aprovechamiento de ese remanente visual,
mediante el empleo de ayudas ópticas. (AIN)