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Sistema bancario y financiero cubano
Otro capítulo genocida
María
Julia Mayoral
La prohibición de
utilizar el dólar estadounidense —la principal divisa mundial—
en las transacciones comerciales y financieras externas de Cuba,
constituye un obstáculo fundamental para el desarrollo de la
nación caribeña, en tanto los productos fundamentales que esta
exporta y compra en el exterior son cotizados en el mercado mundial
en esa moneda.
Jorge Barrera,
vicepresidente primero del Banco Central de Cuba (BCC), advierte que
el impedimento, impuesto por el Gobierno de Estados Unidos como
parte de su política de bloqueo, provoca elevadas pérdidas
económicas debido a los movimientos apreciativos y depreciativos
del dólar en relación con las monedas de los principales socios
comerciales de la Isla; e incrementa la exposición a los riesgos
cambiarios.
Por la restricción
explicada, cada operación que efectúa el país en sus actividades
de importación y exportación se encarece entre 1 y 2%. En apenas
un año las pérdidas por ese concepto han superado los 100 millones
de dólares, precisa Barrera.
Solo el Banco
Internacional de Comercio S.A. (BICSA), dedicado fundamentalmente a
la banca de empresas, perdió entre mayo del 2003 y abril del 2004
un total de 4,2 millones de dólares debido a las operaciones
cambiarias, pues no puede operar con el dólar, informa Katerine
Aliño, directora de Estudios Económicos y Financieros del BCC.
A causa del bloqueo,
subraya René Lazo, vicepresidente del Banco Central, Cuba no recibe
créditos de las instituciones financieras internacionales y
regionales, y los financiamientos que se obtienen por la vía
comercial y mediante las relaciones bancarias bilaterales, tienen
como norma tasas de interés superiores a las que se establecen a
otros clientes, al considerarse el riesgo de las negociaciones.
Prácticamente todos los
créditos concedidos a la Mayor de las Antillas son a corto plazo,
de ahí que por lo general deben comenzar a pagarse mucho antes de
que las inversiones ofrezcan dividendos; ello crea fuertes tensiones
de liquidez al país, sostiene el especialista.
También el Gobierno de
EE.UU., añade, ha desatado fuertes presiones sobre instituciones
bancarias de otras naciones para frenar e impedir nuestras
operaciones financieras. En algunos casos ha sido una verdadera
persecución, y su fin es que carezcamos de los ingresos en divisas
para importar medicinas y alimentos con destino a la población e
insumos vitales para el desenvolvimiento de la economía nacional y
de servicios sociales básicos.
Con el propósito de
facilitar el cobro de salarios y jubilaciones, la extracción de
efectivo de las cuentas bancarias personales y el pago de servicios
como el telefónico, Cuba comenzó a comprar desde hace varios años
los cajeros automáticos. El viceministro Barrera explica que para
dar ese paso estudiaron detenidamente cuáles podrían ser los
suministradores y la tecnología que empleaban, pues aproximadamente
el 60% de los fabricantes son compañías de Estados Unidos o
radicadas en terceros países, pero con predominio del capital
estadounidense, que tienen prohibido realizar negocios con Cuba.
Finalmente, afirma,
decidimos comprarle los cajeros a una compañía, cuya política
comercial era bastante independiente, y todo marchó bien durante
tres años hasta que esa línea de producción fue adquirida por una
firma de EE.UU. Ello afectó el ritmo de introducción de los
cajeros automáticos en el país y la disponibilidad de piezas de
repuesto para mantener los instalados, cuando ya estaban en manos de
la población más de 350 000 tarjetas magnéticas.
En cualquier lugar no
sujeto a bloqueo económico, financiero y comercial, cuando se
compran los cajeros también pueden adquirirse los software y los
equipos centrales de computación requeridos para operar la red; en
nuestro caso no pudo ser así. Tuvimos que instalar computadoras
personales (PC) en todos los puntos del sistema y emplear otras
herramientas no previstas para ese uso. También tuvimos que
desarrollar el programa de computación prácticamente por completo
en el país. Todo el sistema financiero cubano, agrega, ha tenido
que enfrentar dificultades similares, eso limita la calidad de su
funcionamiento y crea riesgos, pero no contamos con otra
alternativa, pues nos impiden el acceso a la tecnología necesaria.
Solo el ingenio y la preparación profesional nos ha permitido
desarrollarnos y nunca colapsar. |