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Bayamo celebra con un
concierto barroco
Antonio
Paneque y Pedro Mora
BAYAMO.—
La diversidad cultural, étnica y generacional entre los miles de
bayameses que presenciaron aquí la gala artística por el
aniversario 136 del Himno Nacional tuvo su fiel reflejo en este
espectáculo artístico, que conmovió virtualmente a la ciudad,
mostró paradigmas de identidad e integración, confabuló a la
música con la plástica y le devolvió a Carpentier las luces de su
Concierto Barroco.
De esa manera, el
espectáculo Barroco para un concierto, nombre que reiteró
así su intención de agasajar póstumamente a Carpentier por su
centenario, cantó el Himno original de Bayamo en la voz del Coro
Profesional acompañada por la Banda de Conciertos, y, remedando lo
que ocurrió realmente en la Isla, pasó a describir artísticamente
el proceso formador de nuestra cultura.
El bolero de Ravel
fue bailado por el Ballet Español de Cuba, solo interrumpido por la
entrada de la danza contemporánea de tono afro, interpretada por
bailarines locales con música de Pablo Milanés, cuyo origen
bayamés, como el de Mundito González, fue acentuado por la
dirección artística como substrato identitario de la gala. Una
tela del tamaño del escenario mostró la Jungla, de Wifredo
Lam, y unas puertas imitando el vitral y el medio punto de nuestra
arquitectura dejaron ver copias de Amelia, Mariano, Víctor Manuel y
Portocarrero.
El Ballet de Camagüey,
el cuarteto de cuerdas Roldán, el Teatro Lírico de Holguín y la
Escuela Vocacional de Arte —que introdujo el relevo generacional—
completaron un espectáculo habitado por Saumell, Lecuona, Carturla,
Guzmán, Sánchez de Fuentes, Amadeo Roldán y Silvio Rodríguez,
que en vísperas del Día de la Cultura Cubana le dio vida a las
palabras de Fidel amplificadas por los altavoces de la Plaza: "¿Qué
es Patria sino una cultura propia? ¿Qué es identidad nacional sino
una cultura propia? ¿Puede haber riqueza espiritual mayor sin esa
cultura creada durante milenios por el hombre?"
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