1. La política de bloqueo aplicada a Cuba tiene
su génesis en la concepción expansionista de los Estados
Unidos de América, en nuestro caso expresada en la apetencia
histórica de anexar o dominar Cuba, considerado política de
Estado por sucesivas administraciones estadounidenses. La
intervención norteamericana en la guerra hispano cubana de
fines del siglo XIX truncó las aspiraciones de independencia y
libertad del pueblo cubano, forjadas luego de 30 años de dura
lucha. En 1902 se nos adjudicó una independencia formal. La
imposición de la Enmienda Platt confirió a Estados Unidos el
derecho a intervenir en los asuntos nacionales; a pesar de su
derogación, Cuba conoció más de medio siglo de intromisión y
pleno dominio neocolonial de los Estados Unidos en su vida
nacional.
2. Luego del triunfo revolucionario, diez
administraciones norteamericanas han aplicado, ampliado y
reforzado el cerco económico, comercial y financiero más
prolongado de la historia. Su diseño e implementación expresan
el propósito de convertir una Cuba libre y soberana en otra
dependiente y sometida a los Estados Unidos. El pueblo cubano ha
resistido toda suerte de agresiones a su integridad física y
espiritual, pesado fardo que ha debido afrontar para sostener su
vocación de independencia y libertad.
3. El objetivo fundamental de la política de
bloqueo ha sido y es derrotar la revolución cubana y el ejemplo
que de ella emana para el mundo; eliminar sus innegables y
ejemplares conquistas socioeconómicas, para tratar de borrar de
la conciencia mundial toda esperanza de que un mundo diferente y
mejor es posible.
4. El bloqueo es un acto ilegal, violatorio de
importantes postulados del derecho internacional y califica como
un delito internacional de genocidio, conforme a lo dispuesto en
la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de
Genocidio, de 9 de diciembre de 1948. Varios instrumentos
jurídicos internacionales condenan estos actos como contrarios
a la paz y la seguridad de la humanidad.
5. El bloqueo es el principal obstáculo al
desarrollo económico y social del pueblo cubano, incidiendo
negativamente en la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Su
aplicación, ampliación y recrudecimiento viola los derechos
humanos de todos los cubanos y cubanas.
6. En todos estos años, los perjuicios
ocasionados a la economía cubana se estiman en 79 mil 325
millones de dólares. Resulta incalculable la verdadera
dimensión de los daños humanos y morales infligidos a nuestro
pueblo. Sin embargo, queremos ratificar nuestra más profunda
convicción de que el bloqueo está condenado al fracaso total.
Los valores morales creados por la revolución cubana han
derrotado la arrogancia y la fuerza del imperio. El pueblo
cubano protagoniza cotidianamente una hazaña: resistir el
bloqueo más intenso jamás aplicado, y mantenido por más de 40
años en condiciones de notoria desigualdad.
7. El bloqueo impide a Cuba el desarrollo de
vínculos económicos, comerciales, financieros,
científico-técnicos y culturales normales con la comunidad
internacional -incluyendo los propios ciudadanos, profesionales
y empresarios norteamericanos- procurando el aislamiento de
nuestro Estado, y su rendición por la fuerza, el hambre y las
enfermedades. Reclamamos el derecho a sostener relaciones
económicas, científico-técnicas y culturales mutuamente
beneficiosas, sin interferencias, según las reglas
internacionalmente reconocidas.
8. El bloqueo informativo ha pretendido
escamotear al mundo la verdad sobre Cuba, fomentando una imagen
distorsionada de nuestra realidad, ignorando los grandes éxitos
alcanzados por nuestro pueblo, en un vano intento de opacar el
ejemplo de la Revolución y desmovilizar los sectores
progresistas y defensores de nuestras ideas de justicia y
dignidad.
9. Cuba no representa una amenaza para la
seguridad de los Estados Unidos de América. Ningún argumento
creíble puede ser mostrado para fundamentar tal imputación. En
cambio, hemos sido víctimas de sistemáticas acciones de acoso
y terrorismo de Estado contrarias a todo principio ético y
legal. El gobierno de los Estados Unidos es responsable ante
tribunales cubanos y la jurisdicción internacional de actos
ilícitos cometidos contra nuestro pueblo.
10. Defendemos el derecho soberano de nuestro
pueblo a gobernarse según el ordenamiento sociopolítico que
hemos escogido por propia voluntad y ratificado en numerosas
ocasiones. Nuestro modelo de participación popular constituye
un ejemplo de democracia verdadera, ajustada a nuestra realidad
concreta.
11. Reconocemos los ingentes esfuerzos que
realiza nuestro gobierno revolucionario por mantener y
desarrollar las conquistas sociales que nos distinguen, a pesar
de las dificultades que atraviesa nuestro país en medio de una
coyuntura económica internacional marcadamente adversa,
particularmente para los países del Tercer Mundo. Los
participantes en el Foro, ratificamos nuestro pleno apoyo a las
acciones que emprenda el gobierno revolucionario para derrotar
los intentos de frustrar nuestro derecho a construir una vida
mejor.
12. Rechazamos y condenamos las nuevas medidas
contenidas en el informe de la denominada Comisión de
Asistencia a una Cuba Libre, aprobadas con gran pompa
publicitaria el pasado 6 de mayo por el presidente
estadounidense George W. Bush, que no solo refuerzan las
restricciones del bloqueo, sino que constituyen un detallado
programa de recolonización de nuestro país, atacando en sus
mismas bases la existencia de la Nación cubana. Ni estas ni
otras decisiones aún más crueles, nos harán cejar en el apoyo
inconmovible al proyecto social revolucionario que libremente
escogimos.
13. Extendemos nuestro profundo reconocimiento
al creciente movimiento internacional que rechaza, también en
los propios Estados Unidos, la escalada agresiva del gobierno
norteamericano contra Cuba, a los intelectuales, parlamentarios,
representantes de ONGs, luchadores sociales y a todos los que
defienden el derecho de existencia de la Nación cubana
enfrentando presiones y chantajes de todo tipo.
14. Exhortamos a la Sociedad Civil mundial a
repudiar el bloqueo y la política de hostilidad de Estados
Unidos contra Cuba, y a los Estados Miembros de las Naciones
Unidas a votar a favor del Proyecto de Resolución presentado
por nuestro país que pide el cese inmediato del bloqueo
genocida que viola el derecho internacional y afecta a otros
países de la comunidad mundial.
15. Nosotros, representantes de la Sociedad
Civil Cubana, declaramos nuestra incondicional lealtad a la
Patria, al Socialismo y a Fidel. Ratificamos nuestra
identificación con los objetivos de la revolución y su
destino, por ser los mismos de todos nosotros.