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La joyita de Manantiales
GERARDO GONZÁLEZ
QUESADA
LAS TUNAS.— Hace unos
cinco años los hermanos Ilso e Ismael Velázquez Pérez decidieron
mejorar sus tierras con el empleo de técnicas agroecológicas que
convirtieron en una joyita la finca ubicada en Manantiales,
municipio de Majibacoa, en esta provincia.
Ilso muestra con orgullo un
cocotero con más de 360 frutos.
Tierras cansadas por el
laboreo de años y de capa vegetal poco profunda se vieron
favorecidas por la aplicación de 60 toneladas de cachaza por
hectárea que —cuatro años después— rinde sus frutos.
Estos hermanos,
asociados a la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Combate de
Arroyo el Muerto, no utilizan ningún producto químico para sus
cultivos. Allí desempeñan su papel, además, la ceniza de central,
el estiércol y el bagazo.
Las aplicaciones de esos
productos han permitido restituir fertilidad a los suelos que
abarcan las ocho hectáreas de tierra que ellos trabajan con
tracción animal y una rotación correcta de cultivos.
En sus predios
proliferan naranjas, toronjas, guayabas, mandarinas, aguacates,
cocos, cebollas, ajos, cebollinos, maíz, café y plátano, como
resultados de una labor constante.
La jornada empieza con
los primeros claros del día y termina avanzada la tarde; el punto
final lo impone la urgencia del cultivo, la siembra, la cosecha o la
preparación de tierra que se esté haciendo.
Para Ismael esa mata de toronja es la favorita.
"Con
las aplicaciones de cachaza al suelo —dice Ilso— hemos logrado
en el caso de la toronja incrementar los rendimientos en más de 300
quintales, es decir cosechas de 700 quintales y con la naranja y la
mandarina, algo similar.
"Hay
momentos en que una sola mata de toronja ha aportado varios
quintales y también hemos tenido cocoteros con más de 300 frutos a
una altura que no rebasa los dos metros. El cebollino que está
sembrado ahora solo tiene ocho días y parece que tiene más de 20.
"Desde
que comenzamos la práctica de la agroecología en nuestras tierras
todo es mejor para nosotros, los cultivos aceleran su ciclo
vegetativo y el suelo es mucho más rico en nutrientes."
Los hermanos Velázquez
Pérez sobrecumplen los compromisos de entrega al Estado y sus
cosechas de cítricos van destinadas al turismo internacional
mediante la empresa comercializadora de Acopio.
Este dúo de productores
mantiene una estrecha relación con la dirección del
preuniversitario en el campo de la zona y varios estudiantes laboran
en sus tierras.
Impulsar el movimiento
agroecológico en el sector campesino forma parte del sostenido
trabajo que tiene lugar en esta provincia, donde se han formado más
de 600 productores y de ellos 434 aplican cinco o más prácticas
agroecológicas en sus cultivos. |