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El libro de Choco
VIRGINIA ALBERDI
BENÍTEZ
Todo
buen pintor debía tener su libro. No para mirarse a sí mismo, sino
para que en la casa, la escuela o la biblioteca haya una referencia
perdurable, una estancia donde visitarlo en esa escala íntima que
solo el álbum permite. Eduardo Roca (Choco) acaba de tener el suyo,
un regalo de la editora Letras Cubanas —presentado en el marco
magnificiente de la flamante galería Villa Manuela, de la UNEAC—
para los que saben el peso de la obra de este artista en el panorama
de las artes visuales contemporáneas en nuestro país.
Como todo libro de arte
que se respeta, este, que se titula simplemente Choco, tiene
como cuerpo central una galería. Los seguidores de Choco tal vez
hubieran querido más, pero lo que está allí es al menos
suficiente para indicar las señales de identidad del creador, sus
rasgos definitorios, su maestría y proyección. Posee, además, un
resumen de valoraciones críticas; una muy interesante selección de
textos suscritos por personalidades de la cultura y colegas; así
como la cronología de rigor, el itinerario de exposiciones y los
premios y distinciones.
Y antes de la galería,
un ensayo introductorio del coautor del libro, el arquitecto, poeta
y crítico Nelson Herrera Ysla. Texto fundamental este por la
claridad expositiva y la justa penetración crítica. Nelson
explica, sopesa, contextualiza y criba la obra de un artista al que
considera, a estas alturas del camino, como dueño "de un alto grado
de madurez artística gracias a su perseverancia extrema en el
dominio de los lenguajes visuales, a una voluntad creativa que no
conoce el descanso".
Quien quiera ver, abra
los ojos también a un libro de arte que intuye la posibilidad del
arte del libro entre nosotros.
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