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Lo que ningún cubano puede olvidar
SILVIA BARTHELEMY
Es usual que a las 8 de
la noche en el Consejo Popular de Mantilla, municipio de Arroyo
Naranjo, los vecinos estén sentados a las puertas de sus casas, o
viendo la televisión, o jugando dominó. Es un barrio de 28 278
personas con una extensión territorial de 5, 5 km cuadrados poblado
por gente humilde, obreros en su mayoría.
Vecinos de Mantilla agradecen
la presencia del canciller Felipe
Pérez Roque en su barrio.
Las 8 de la noche de
este miércoles marcaron la diferencia para los residentes en esa
demarcación. A esa hora, incluso desde mucho antes, varios
mantillences abandonaron su rutina diaria y se encontraban sentados
ya no en el frente de sus casas, sino en el patio de la escuela
primaria Ángel Álvarez Nubiola para asistir a un "barrio-debate",
que más que eso resultó un diálogo de cubano a cubano, donde
todos aprendieron y conocieron del bloqueo y otros demonios.
Atentos, expectantes,
podrían ser quizás los mejores adjetivos para describir la actitud
con que cada poblador siguió las explicaciones que el canciller
Felipe Pérez Roque les ofreciera acerca del genocida bloqueo
impuesto por Estados Unidos a nuestro país desde el mismo principio
del triunfo de la Revolución.
Felipe, como si
estuviera hablando con un grupo de sus mejores amigos, les comenta
también de cuánto se hubiese hecho en Cuba si no existiera ese
engendro. Ejemplifica con la construcción y reparación anual de
miles de viviendas, la gasificación para el 100% de la población,
la garantía de agua potable durante las 24 horas del día, la
reparación de las calles, la construcción de nuevas
termoeléctricas para suplir el déficit de la demanda...
Los vecinos asienten,
comprenden. Todos, de una manera u otra, sufren con las
restricciones que el bloqueo impone, ¿quién podría dudarlo? Una
anciana sentada a mi lado me comenta bajito: tengo 72 años de edad,
viví y sufrí el capitalismo, para allá nunca podemos retroceder,
con bloqueo o sin bloqueo aquí no se rinde nadie.
La noche avanza, el
reloj marca las 9:02 minutos y siguen llegando personas. Las sillas
están todas ocupadas, otros escuchan de pie. Felipe continúa
ofreciendo datos que ilustran cómo este año ha sido el de mayor
recrudecimiento del bloqueo.
Les dice a los vecinos
que ningún cubano debe olvidar que las prohibiciones y sanciones
impuestas nos privan de una vida mejor, más digna y holgada, y que
son, además, el principal obstáculo que impide que alcancemos un
desarrollo superior.
Pero a pesar de ello los
cubanos hemos sabido sobreponernos y crecernos ante las
dificultades, ¿es o no?, —pregunta Felipe— . ¡Y así siempre
será! —grita alguien desde atrás—. El público aplaude y se
pone de pie... Sale a la luz el espíritu emprendedor del buen
cubano, de ese que día a día, en la casa, en la cocina, en el
trabajo, a la hora de tomar el transporte para asistir a clases o al
trabajo, confía, no pierde las esperanzas, no se deja amedrentar
por bloqueo alguno; ese pueblo que siempre lucha y vence.
El debate ha terminado.
Felipe, junto a Pedro Sáez, primer secretario del Partido en la
capital, saluda a algunos vecinos, que agradecen su presencia en
Mantilla. Otros vuelven a sus casas, como dos jóvenes que caminan
junto a mí, mientras uno de ellos dice: esto del bloqueo no es
fácil, pero nosotros los cubanos tampoco lo somos. |