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Centro de Estudio Antonio Maceo
Tras las huellas del héroe
ORLANDO GUEVARA
NÚÑEZ
Propiciar
el estudio de la vida y la obra, el pensamiento y la acción de
Antonio Maceo y su familia. En estas pocas palabras se resume el
objetivo de una joven institución cultural que, fundada en 1997 por
Decreto del Consejo de Ministros, tiene su sede en Santiago de Cuba,
con incidencia en todo el país. Nos referimos al Centro de Estudio
que lleva el nombre del insigne General Antonio.
Para los cubanos, la
figura del Titán de Bronce es símbolo de rebeldía, de firmeza, de
sacrifico, de lealtad y patriotismo, y el estudio y difusión de
esos valores es propósito bien trazado de un grupo de jóvenes
especialistas integrantes del colectivo del centro.
De los 19 trabajadores —explica
Lídice Duany, subdirectora del centro— nueve están vinculados a
la parte técnica, investigativa y de promoción y se trabaja en
seis proyectos.
La institución, en su
mismo local, a pocos metros del céntrico Parque Céspedes, en la
Ciudad Héroe, cuenta con un centro de información con un valioso
fondo de más de 300 documentos y 120 volúmenes, entre libros y
folletos, relacionados con nuestras guerras de independencia.
Atesora también, digitalizados, 227 documentos del Fondo Coronado,
copias de los originales existentes en la Universidad de Las Villas,
de una gran utilidad para quienes deseen profundizar sobre la figura
de Antonio Maceo y otros tópicos de nuestras gestas libertarias del
siglo XIX.
Otra labor importante es
realizada por las Cátedras Maceístas, que en número de 35
funcionan en el país, principalmente en Pinar del Río, Ciudad de
La Habana, Cienfuegos, Matanzas, Guantánamo y en mayor cuantía en
Santiago de Cuba. Mediante ellas, pioneros, estudiantes y
profesionales incrementan sus conocimientos sobre la familia Maceo
Grajales, por la vía de conferencias, mesas redondas,
conversatorios, seminarios, cursos y trabajos de investigación,
entre otras.
También se difunden el
pensamiento y obra maceístas mediante premios a investigaciones,
talleres científicos, celebración de efemérides, así como
actividades realizadas junto a otras instituciones, entre ellas la
Casa del Caribe y la Unión de Historiadores en la provincia.
En la conversación con
Lídice, una conclusión se hace evidente: las posibilidades del
Centro de Estudio Antonio Maceo van mucho más allá de su
utilización actual en lo que se refiere al servicio a la
población, a escuelas, centros laborales e incluso a profesionales
relacionados con la Historia y más específicamente con la vida de
esta familia cubana.
En otra de sus tareas,
este centro tiene localizados ya a más de un centenar de
descendientes de los Maceo Grajales, principalmente en Santiago de
Cuba, aunque se sabe existen también en otras zonas del país.
A los méritos de este
colectivo, se suma el de Vanguardia Nacional de la Central de
Trabajadores de Cuba, al tiempo que muchos de sus integrantes han
sido estimulados por su aporte en las investigaciones y otras tareas
del centro. |