BRASILIA, 15 de octubre (PL).
— La ley de derribo de aviones ilegales que entrará en vigor el
domingo en Brasil reafirma "la decisión del gobierno de
combatir la invasión de sus fronteras por narcotraficantes",
según precisó el ministro de Defensa, José Viegas.
El ministro formuló la definición
al publicarse en el Diario Oficial, el pasado 19 de julio, del
decreto firmado por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva que
reglamenta esa ley aprobada en 1998 y pendiente hasta ahora de ese
paso para poder ser aplicada, debido a amenazas y presiones en
contra del gobierno estadounidense.
El decreto establecía la entrada en
vigencia de las disposiciones de la ley en 90 días, que se cumplen
en la medianoche del domingo, y durante este lapso se hizo una
divulgación nacional e internacional de sus alcances, en especial
en los países fronterizos con Brasil.
El comandante de la Defensa
Aeroespacial Brasileña, mayor brigadier del aire Atheneu de
Azambuja, dijo al diario Folha de Sao Paulo que los vuelos
desconocidos no han disminuido, pues hasta la publicación del
decreto se registró una media de 12 por día, y en los últimos
tres meses el promedio fue de 13.
El oficial aclaró que los vuelos
desconocidos, sin plan de vuelo, no son necesariamente irregulares,
pues muchos son de hacendados u otras personas que incumplen ese
requisito para eludir los impuestos, pero alertó del peligro que
enfrentan ahora.
Advirtió que la ley será usada
cuando sea necesario, pese a "cualquier artificio que el
traficante utilice", pues serán derribados inclusive aunque
transporten niños con el fin de salir ilesos.
Sin embargo, en julio, Viegas dijo
que antes de ordenar el derribo de aviones sospechosos de
transportar drogas, se aplicarán ocho procedimientos de
identificación y advertencia, incluidos disparos que no alcanzarán
a la aeronave, y en ningún caso esto se hará sobre zonas pobladas
o cuando en el aparato viajen niños.
Sólo si son agredidos desde una
aeronave pirata los pilotos de la Fuerza Aérea procederán a
realizar disparos efectivos sin cumplir las normas de
identificación y advertencia, pues en ese caso actuarán en
legítima defensa y no necesitarían de la orden, que debe ser
emitida por el Presidente de la República o la persona en que este
delegue.
A fines de mayo, cuando comenzó a
hablarse de la reglamentación de esa ley, Washington aumentó sus
presiones y amenazas sobre Brasil para que cumpliera requisitos
legales de aquel país, según el portavoz del Departamento de
Estado, Richard Boucher.
''Ya informamos a las autoridades
brasileñas —dijo— que, por motivo de responsabilidad, el
gobierno norteamericano precisaría suspender la asistencia
relevante al Brasil (para combatir el narcotráfico) si el país
implementase el programa de derribo de aviones sin satisfacer
requisitos legales de los Estados Unidos".
La amenaza de suprimir la
colaboración para combatir el narcotráfico se suma a la
suspensión el pasado año de una ayuda militar de Washington por
275 millones de dólares debido a la negativa brasileña a aprobar
la exención de los soldados norteamericanos de sanciones por el
Tribunal Penal Internacional.
La alegación es que, en caso de un
avión derribado por error, el proceso judicial podría alcanzar a
autoridades de aquel país que hubieran suministrado informaciones
respecto a esa aeronave, o a fabricantes de componentes del aparato
que ejecutó la acción.
Según Folha de Sao Paulo, algunos
especialistas afirman que la ley no interesa a los gobernantes
norteños porque les dificultaría un monitoreo aéreo de la región
amazónica, sobre la cual son conocidas sus aspiraciones y en la que
ya hubo más de un caso de vuelos militares no autorizados de esa
procedencia.
Hasta ahora no se conoció ninguna
reacción estadounidense ni Brasil explicó si la situación se
resolvió.