Escándalo en Bermuda

PEDRO DE LA HOZ

Esta vez las víctimas fueron ciudadanos británicos, residentes en Hamilton y centenares de norteamericanos que viajaron especialmente el último 6 de octubre para la apertura de la novena edición del Bermuda Music Festival, antiguamente llamado Bermuda Jazz Festival.

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Estaba previsto como plato fuerte de la jornada la presencia de Elito Revé y su Charangón. La compañía Charanga, a cargo del manejo de los artistas, había anunciado a la orquesta cubana con suficiente antelación.

Un mes antes, sin embargo, comunicó al artista en La Habana que sería difícil esta vez cumplir el compromiso. Aunque Charanga es una empresa radicada en Jamaica, de algún modo la OFAC, ese instrumento habilitado por el Departamento del Tesoro para controlar los activos extranjeros y que con sumo celo y pertinaz alevosía ha jerarquizado, ahora más que nunca, la persecución a todo aquel que tenga vínculos de cualquier tipo con Cuba, logró saber cómo Charanga dependía de la división de eventos de un reconocido consorcio mediático norteamericano, la Black Entertaiment Television (BET). El mensaje fue claro: si contratan a músicos cubanos, pueden ganarse una multa de abultada cuantía.

Los organizadores del festival optaron por no desafiar la amenaza, pero también por hacer como si nada hubiera pasado. Solo trascendió la situación al público cuando en el escenario al aire libre del embarcadero del Fairmont Hamilton Princess aparecieron seis músicos, integrantes de una banda denominada Siete Rayos, e identificada por la prensa local como un grupo de músicos cubanos radicados en Estados Unidos.

Ronald Lightbourne, un profesor de la Escuela de Música de Bermuda, describió lo acontecido del siguiente modo: "La música no era mala, una liga de reggae con salsa y hip hop. (...) Ya algo olía a que no eran cubanos de verdad, estaban tomando ron en el escenario. Estuvieron tocando más de dos horas, un poco en español, otro poco en inglés, y a los quince minutos de estar tocando, la gente comenzó a protestar y a decir: `Pagamos para oír cubanos, estos no son los que estaban programados'. Hubo que devolverles el dinero; la gente estaba molesta".

Uno de los ejecutivos de la BET, Derrick Lewis, trató al final de calmar los ánimos —"no quisimos defraudar a nadie", expresó— y admitió que Elito Revé y su Charangón no pudieron viajar a Bermuda debido al embargo (eufemismo por bloqueo) de Estados Unidos contra Cuba.

Desde luego que la explicación sonó extraña a no pocos de los presentes. ¿Qué diablos tenía que ver la política norteamericana con un espectáculo realizado en Bermuda, fuera del territorio de EE.UU., y bajo la soberanía del Reino Unido? ¿Cómo era posible semejante intromisión?

La periodista Keisha Webb-Gibbs, en la edición del 13 de octubre del Bermuda Sun, recordó que han sido reportadas "numerosas ocasiones en que los Estados Unidos tienen grandes problemas con Bermuda por sus intercambios culturales con Cuba". "Pienso —añadió— que todo esto es debido a la cercanía de las elecciones norteamericanas, y que mediante alguna retorcida manera ellos quieren castigar a Bermuda por su trato con Cuba".

La Weeb-Gibbs interpeló al Ministro de Turismo y Transporte del gobierno local y este le dijo "no conocer del fiasco hasta la tarde del evento".

Consultado por Granma, Elito Revé declaró: "Los músicos cubanos estamos dispuestos a tocar en cualquier parte del mundo. La cultura no debe tener fronteras. Quienes piensan de otro modo, demuestran una enorme falta de cultura, sensibilidad y sentido común. Los que imponen el bloqueo están más próximos a la barbarie que a la cultura".

 

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