WASHINGTON, 12 de octubre (PL).—
El Ejército de Estados Unidos usó de forma sistemática la tortura
contra prisioneros iraquíes, quienes en su mayoría carecían de
vínculos con la resistencia o con el anterior gobierno, confirmó
hoy un militar norteamericano.
Entrevistado por la Minnesota Public
Radio, Roger Brokaw, quien trabajó como interrogador durante seis
meses en la cárcel de Abu Ghraib, señaló que su labor consistía
en romper la resistencia de los detenidos para hacerlos hablar.
Buscamos información sobre el
derrocado presidente Saddam Hussein, la insurgencia y los supuestos
arsenales de armas de destrucción masiva, agregó.
Brokaw destacó que la mayoría de
los prisioneros fueron arrestados por cometer "delitos menores o
por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado".
Esas personas no tenían información
importante, pero mis superiores opinaban lo contrario y tácitamente
insistieron en utilizar cualquier método para hacer hablar a los
iraquíes, subrayó.
Yo tenía una pareja en los
interrogatorios que me consideraba blando en el trato con los
prisioneros y me instaba a endurecer mi técnica, apuntó.
Relató que durante un careo, un
iraquí retrocedía cada vez que se acercaba a su silla, al señalar
que no iba a pegarle, el detenido se abrió la camisa y mostró su
torso lleno de cardenales.
En otra ocasión, un miembro de la
policía militar golpeó a un niño porque no levantó los brazos
durante un registro, en ambas oportunidades informé a mis
superiores, pero ellos ignoraron las acusaciones, manifestó.
Según Brokaw, en la cárcel reinaba
una atmósfera general de perdonar las vejaciones y humillaciones,
pese a que las reglas las prohíben.
Reveló una conversación entre un
coronel y un teniente coronel con varios oficiales, en la cual
planeaban esconder a varios detenidos de las inspecciones de la Cruz
Roja.
Durante la plática, un capitán
sugirió borrar los nombres de esas personas de la lista de
detenidos, afirmó.
El escándalo de Abu Ghraib estalló
en abril último, cuando la televisora CBS divulgó fotos de
iraquíes mientras eran maltratados por uniformados del Pentágono.