Reclaman países del Tercer Mundo más transparencia en las deliberaciones del Consejo de Seguridad

APNACIONES UNIDAS, 11 de octubre.— Más transparencia en las deliberaciones y rendición de cuenta del Consejo de Seguridad de la ONU se reclamó hoy aquí durante una plenaria sobre la reforma del controversial y restringido órgano, reportó PL.

La inmensa mayoría de los representantes de los países del llamado Tercer Mundo convergieron en ese planteamiento en una discusión convocada para considerar una futura ampliación del número de los actuales 15 miembros.

El embajador de Cuba, Orlando Requejo, afirmó que no podrá restablecerse el imperio del Derecho Internacional ni habrá democracia en la ONU mientras el Consejo ejerza poderes totalitarios.

"Es también verdad que los miembros del Consejo, incluidos los permanentes (cinco en total), sufren la dictadura de la superpotencia, establecida por la fuerza de las armas y el dinero", denunció.

Su similar mexicano, Enrique Berruga, pugnó por establecer el derecho de la Asamblea General de validar la acción del Consejo de Seguridad, lo que encontró la oposición de las grandes potencias, recordó.

El diplomático criticó a este último órgano por las rendiciones de cuenta formales y carentes de sustancia.

Otros representantes se pronunciaron además en favor de aumentar la cantidad de reuniones públicas como oportunidad real para que los estados no miembros opinen y contribuyan sobre temas candentes.

En cuanto a la inevitable cuestión del veto, Cuba resumió que los estados miembros de la ONU, "con un puñado de excepciones, estamos de acuerdo en que debe ser eliminado".

Para el embajador de los Emiratos Árabes Unidos, Abdulaziz Nasser, al menos se deberían establecer controles y criterio para el uso del veto para garantizar imparcialidad y objetividad.

El debate mostró una general coincidencia en aumentar la membresía permanente y no permanente del Consejo, de tal manera que las regiones de África, América Latina y el Caribe y Asia estén debidamente representadas.

Con frecuencia se reiteró la posición del Movimiento de Países No Alineados de reservar por lo menos dos plazas para cada área.

Sin embargo, se apreciaron discrepancias respecto a elevar el número de los permanentes que ejercerían el privilegio del veto.

Asamblea General de la ONU debate el tema del Consejo de Seguridad

NACIONES UNIDAS, 11 de octubre.— La Asamblea General de la ONU comenzó esta semana de lleno en el esperado, pero incierto tema de la representación equitativa en el Consejo de Seguridad y el aumento del número de sus miembros, reportó PL.

Aplazado por años, el asunto cobró inusitado impulso en el recién pasado periodo 59 de debate en plenaria, al que se refirieron 140 de los casi 200 dignatarios que intervinieron.

Numerosas propuestas se hicieron para reactivar lo que por tanto tiempo se venía planteando en un comité abierto.

Por lo pronto parece haber bastante coincidencia en que el mundo cambió 59 años después de crearse la ONU, que ahora cuenta con 191 estados miembros.

En 1963 se produjo el primer aumento numérico de los no permanentes que pasaron de seis a 10, lo que cuatro décadas después se reveló insuficiente.

La mayoría de los planteamientos se orienta a lograr una adecuada presencia por regiones, y en particular de las que forman parte del llamado Tercer Mundo o el Sur en desarrollo, casi una quimera.

Se llega incluso a señalar como óptimo que el Consejo cuente con alrededor de 24 plazas.

Pero aún sin saberse a ciencia cierta si todas esas aspiraciones cuajarán, y Cuba, entre otros países, sostiene que los poderosos lo impedirán, ya se registra una fuerte tendencia a la promoción de candidatos.

En discursos y cabildeos se ha mencionado a Japón, la India, Indonesia, Sudáfrica, Nigeria, Egipto, Libia, Alemania y Brasil, en una lista previsiblemente inconclusa de aspirantes a sembrarse entre permanentes ampliados.

Con toda probabilidad la anticipada puja reaparecerá en la plenaria desde este lunes, como si fuera lo esencial de la pretendida reforma de la ONU, que no es lo mismo que la democratización.

El meollo radica en eliminar el obsoleto privilegio del veto en poder de unos pocos, que paraliza al órgano para asumir su responsabilidad hacia la paz y la seguridad internacionales.

 

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