A
cargo de GUILLERMO CABRERA ÀLVAREZ
Algunas dificultades me
alejaron un poco de Abrecartas, no de los lectores. No he estado
distanciado de los problemas y en el Departamento de Atención a los
Lectores de Granma se han encauzado adecuadamente los
asuntos.
He tenido oportunidad de
reflexionar sobre este periodismo de urgencia que muchos colegas
ejercen con dignidad y apegados a los principios.
En otras partes del
mundo se les llama a quienes hacen este trabajo Ombusdman
(defensores del lector o defensores del pueblo). El término nació
en Suecia, allá por 1809, nombrándose así a una especie de
funcionario cuya responsabilidad era la de comprobar las quejas y
demandas de los ciudadanos contra los organismos públicos y sus
funcionarios. Con el tiempo esta palabra se ha traducido como
comisario, mediador, proveedor de justicia, según el país que sea,
pero en todas partes su función es defender a la gente.
La experiencia cubana es
mucho más rica y abarcadora, y como nación, estamos en mejores
condiciones para acometer con eficacia y dinamismo los problemas de
la población y darles respuesta. Fíjense que digo respuesta, no
solución. La solución es una cosa, pero la explicación, la
argumentación y la fundamentación, valen mucho. Lo que no se puede
es dar silencio.
Existe una verdadera red
en todo el país para atender a la población en los organismos y
entidades, e incluso se extiende al comercio con las Quejas y
sugerencias y la Protección al Consumidor. Pero no siempre fluye,
en ocasiones se levantan diques, y las aguas se estancan.
Cierta vez me
preguntaron a qué atribuía el hecho de recibir tantas cartas de la
población. Varios son los motivos. La mayoría de los ciudadanos
sigue los canales como escalones: se queja en su municipio, su
provincia y su nación, sobre asuntos de los cuales un buen por
ciento tendría solución en su propia localidad, pero
lamentablemente, se muestran inamovibles.
Cuando el ciudadano ve
las puertas cerradas, las secretarias inaccesibles, y los puentes
levantados ante el "castillo", escribe a la prensa, y así, impreso
en una hoja de papel, puede entrar a los despachos cerrados, se
coloca cara a cara con el árido funcionario y pone ante su mesa su
inquietud. Ahora lo que este funcionario pudo hacer en privado,
tendrá público, una solución individual tendrá que ofrecerla al
país entero.
En este oficio de leer a
los lectores se aprende mucho, se palpa una visión de la realidad
contada por quienes están ante problemas que aparentemente no
tienen solución... y sí lo tienen en la mayoría de los casos.
Me causa tristeza cuando
un lector adjunta copia de las respuestas que le dan los diversos
organismos. Reproduzco algunos fragmentos y piensen mientras leen:
"Por
el contenido de su escrito le informamos que su caso ha sido
trasladado a la consideración de..."
"Le
hacemos saber que estamos trasladando su caso a..."
"Sirva
la presente como acuse de recibo de su carta y para comunicarle que
la misma ha sido trasladada para..., puesto que es a ese órgano al
que faculta ofrecerle respuesta de su caso..."
"Acusamos
recibo de su carta dirigida a..., significándole que el asunto
expuesto por usted es competencia de..., del que debe esperar
respuesta. Esperamos nos entienda y se sienta satisfecha con la
orientación que le brindamos."
En este tono y con sus
variantes, están escritas las cartas que dan como respuesta la
mayoría de los organismos e instituciones. El señor Recibo resulta
ser el ciudadano más acusado del país.
Ya una vez nos reunimos
la mayoría de los periodistas que hacemos este trabajo.
Desarrollamos el Primer Taller de Análisis de las experiencias de
cartas de lectores y radioyentes, con motivo del VII Congreso de la
Unión de Periodistas de Cuba, y pronto será ya el VIII.
Pienso —y es mi
propuesta—, que debemos organizar un Taller Nacional sobre las
Inquietudes de la Población, donde asistieran todos los que se
dedican a esta importante responsabilidad, para junto a los
periodistas debatir estrategias, qué hacer con los funcionarios
mudos o sordos, que no dan la cara y violan las leyes.
Los periodistas son solo
un grano de arena en esta playa, porque la Revolución entera se
hizo para defender al pueblo, y ella misma es fuente de derecho.
Escríbanos:
Sección Abrecartas /
Periódico Granma / CP 10699 Habana 6 |