Razones
tienen los vecinos de la localidad de Cárdenas, en la occidental
provincia de Matanzas, para celebrar este primer lunes de octubre el
Día Mundial del Hábitat, pues lograron recuperar su bahía y playa
intoxicadas durante años.
En esa ciudad radica la Empresa de
Producciones Diversificadas José Antonio Echeverría, antigua
fábrica José Arrechavala, que fuera hasta el 2002 la principal
fuente contaminante del entorno en territorio matancero, porque los
residuales tóxicos del proceso industrial dañaban la atmósfera,
además de las aguas del litoral.
Por concepto de destilación de
mieles para obtener alcoholes, la entidad vertía 110 mil litros de
excedentes líquidos por hora, con alta concentración de elementos
orgánicos en estado de acidificación, explicó a la AIN Oscar
Santalla, especialista del Ministerio de Ciencia, Tecnología y
Medio Ambiente (CITMA).
Los niveles de contaminación eran
más visibles en las aguas, de donde desaparecieron la fauna marina
y los bañistas cardenenses, quienes durante más de un siglo
disfrutaron en su querida Playa Larga, como popularmente le dicen a
ese espacio recreativo.
Luego de diversas acciones
emprendidas desde 1997 para solucionar o al menos minimizar los
daños, se adoptó la sabia decisión de cerrar el área de
destilación.
Ahora la entidad matancera compra
alcohol flema a empresas de provincias vecinas, donde nuevas
tecnologías con elevada eficiencia permiten producciones limpias,
tal como lo exige el CITMA.
Otras acciones en favor del entorno
fueron la instalación de una planta de reciclaje del agua
industrial, y de otra para recuperar el dióxido de carbono
compuesto que anteriormente iba a la atmósfera y ahora es vendido a
empresas de la Industria Alimentaria, donde resulta de gran
utilidad.
La José Antonio
Echeverría produce rones, caramelos, siropes concentrados
para refrescos, helados y dulces, y tableros de bagazo, entre otros
renglones de alta calidad.
A la bahía de Cárdenas retornan hoy
las especies marinas, mientras niños y adultos vuelven a disfrutar
de la que fue siempre una de sus playas preferidas, como resultado
de las acciones que los matanceros realizan en saludo al Día
Mundial del Hábitat, que se celebra desde 1985 el primer lunes de
cada mes de octubre. (AIN)