De menos agua disponen desde ayer los
cerca de 300 mil residentes en la ciudad de Holguín tras el colapso
por sequía de la presa Gibara, la mayor entre las tres destinadas
al sistema de acueducto.
La salida de servicio por igual
causa, hace ya casi un año, del embalse Güirabo obligó a que esta
pasara a mayor régimen de extracción cuando sus disponibilidades
apenas cubrían la mitad de una capacidad establecida en algo más
de 65 millones de metros cúbicos de agua.
El empleo de todo ese volumen fue
posible por la instalación con anterioridad y en situación similar
a esta de una toma flotante, la cual permitió dar valor de uso a
los 20 millones de metros cúbicos de nivel muerto que estipulaba su
diseño original.
Ese agotamiento del más grande
reservorio no sumió en el pesimismo a las autoridades ni a la
población, quienes ven acercarse el momento de la entrada en
operaciones de una conductora de poco más de 50 kilómetros que
traerá agua a esta urbe desde el río Cauto, en Granma, a razón de
500 litros por segundo.
Otro aliciente en medio de la crisis
hidráulica que vive Holguín lo constituye precisamente la
recuperación discreta de la presa Güirabo, para unos 15 millones
de metros cúbicos, y que por los aguaceros de los últimos días
recobró su valor de uso con una cobertura de 15 días. (AIN)