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Aborígenes
representaron al mono en cueva matancera
Ventura
de Jesús
MATANZAS.—
Investigadores matanceros dirigidos por Leonel Pérez Orozco, del
grupo espeleológico Norbert Casteret, descubrieron en la cripta El
Ciclón, en las inmediaciones de las Cuevas de Bellamar, un conjunto
pictográfico mural que a todas luces pertenece a los aborígenes
del Mesolítico cubano.
Se trata de una singular
representación zoomorfa de un mono, presumiblemente del género
ateles, pequeño antropoide frecuente en América del Sur.
La información de
Adrián Álvarez Chávez, secretario del comité provincial de la
Sociedad Espeleológica, confirma la autenticidad de los cálculos
históricos, pese a que no existen referencias de cronistas ni de
los colonizadores hispanos sobre la existencia de simios en Cuba en
momentos del poblamiento aborigen.
Observa el estudioso
que, aunque en la fauna actual no se reportan monos en el
archipiélago nacional, varias partidas científicas han revelado
sus restos fósiles.
Es el caso de los 16
dientes de un primate hallados en el lugar conocido como El Purial,
en Sancti Spíritus.
Según Adrián, el
descubrimiento del antropólogo Luis Montané tuvo lugar en 1888.
Las adarajas se supone pertenecieron a un ejemplar escapado de
algún circo o zoológico y muerto en esa espelunca o cueva. Unos
100 años más tarde, en 1991, se confirmó la existencia de monos
en Cuba al encontrarse un cráneo fósil en una cueva de la Sierra
de Galera, en Pinar del Río. Una segunda especie del mismo género
(Paralouatta varonai) se describe luego en un sedimento fosilífero
de Las Tunas, con una antigüedad de 20 millones de años.
Los monos en Cuba no son
fruto de ninguna fantasía. Así lo revela, entre otras evidencias,
la representación artística zoomorfa trazada con carbón vegetal
que sobrevivió por varios miles de años en la cueva El Ciclón,
hasta que fuera destruida por manos inexpertas e indolentes. |