LONDRES, 2 de octubre.— La ciudad
de Sialkot, en el este de Paquistán, fue hoy por segundo día
escenario de disturbios y destrucción protagonizados por centenares
de jóvenes chiítas en protesta por el ataque contra una mezquita,
que dejó unos 30 muertos.
La violencia coincidió este sábado
con el funeral de algunas de las víctimas del ataque con bomba, que
ocurrió la víspera en una mezquita en el centro de Sialkot al
momento en que unas 800 personas participaban en las tradicionales
oraciones del viernes, reporta Notimex.
Tras el ataque, hasta el momento no
reivindicado, centenares de jóvenes chiítas salieron a las calles
y atacaron comercios y oficinas gubernamentales, así como a las
tropas policiales y militares que cercaron la mezquita.
Este sábado, centenares de chiítas
prendieron fuego a oficinas, estaciones de policía, neumáticos y
vehículos estacionados en las calles, además lanzaron piedras
contra bancos, el Palacio de Justicia y a algunas motocicletas.
Ante los hechos de violencia y
destrucción —también como protesta por el ataque—, los
propietarios de comercios anunciaron un cierre de dos días, según
reportes de prensa conocidos en esta capital.
De acuerdo con el reciente reporte de
la policía, el ataque con bomba causó 30 muertos, unos 50 heridos
y severos daños a la entidad religiosa.
Indicó que hasta el momento se han
identificado 29 cuerpos, y se siguen las indagaciones a fin de
determinar si el otro cadáver pertenece al suicida que entró a la
mezquita e hizo estallar un portafolios que llevaba consigo.
El ataque en Sialkot, a unos 230
kilómetros al sureste de Islamabad, ocurrió a menos de una semana
de que las tropas paquistaníes mataron a Amjad Hussian Farooqui, el
presunto líder de la red Al Qaeda en esa nación del sur de Asia.
Las autoridades paquistaníes
sospechan que el ataque con bomba está relacionado con la muerte de
Farooqui. Este era acusado por el Gobierno paquistaní de haber
participado en el secuestro del periodista Daniel Pearl, de Wall
Street Journal, y en el fallido atentado contra la vida del
presidente Pervez Musharraf.
Miles de fieles chiítas de
Paquistán, donde el grupo religioso supone un 20% de la población,
han muerto en atentados atribuidos a sunnitas en los últimos 10
años en esa nación musulmana.