SAMARRA, 2 de octubre.— Las fuerzas
de Estados Unidos y del gobierno provisional iraquí reforzaron su
criminal ofensiva el sábado contra efectivos de la resistencia y la
población en la ciudad de Samarra, y causaron la muerte a 125
personas, además de capturar a otras 88, dio a conocer un general
de las tropas ocupantes.
Esta ofensiva es una de las más
importantes desde la derrota del régimen de Saddam Husein, y su
objetivo es recuperar uno de los bastiones de la resistencia,
reporta Reuters.
En una entrevista en directo con la
CNN, el general John Batiste dijo que las fuerzas yankis
"habían hecho todo lo posible para minimizar las bajas
civiles", y aseguró que las operaciones seguirán durante
varios días.
Las dantescas imágenes —sin
embargo— mostradas por la CNN en español, donde los iraquíes
sacan de los escombros a niños acabados de masacrar por las bombas
norteamericanas muestran la verdadera cara de las criminales
acciones de las fuerzas de ocupación.
A última hora de la mañana, cuando
el ataque todavía no había finalizado, un médico del hospital de
esta localidad, que está situada a unos 100 kilómetros al norte de
Bagdad, a orillas del río Tigris, declaró que habían llegado
cinco cadáveres más al centro médico, y que se estaba atendiendo
a unos 20 heridos, pero no precisó si eran efectivos de la
resistencia o civiles.
El viernes ingresaron en total 80
cadáveres en el hospital. Otros quedaron en las calles, ya que los
ayudantes sanitarios estaban demasiado ocupados para poder
recogerles.
Los habitantes de Samarra dijeron que
aviones de Estados Unidos bombardearon varias zonas de la ciudad
durante la noche mientras numerosos tanques la recorrían, más de
24 horas después del inicio de la ofensiva, realizada por unos
5 000 soldados iraquíes y estadounidenses, y acompañada de
fuego aéreo y de artillería.
Durante meses, Samarra ha sido una
zona prohibida para las fuerzas estadounidenses, que impusieron un
toque de queda.
Varios habitantes aseguraron que
había francotiradores norteamericanos en los edificios, lo que les
llevaba a no aventurarse a las calles, aunque miles de ellos
intentaron abandonar la ciudad el viernes. Se han cortado, además,
el agua y la luz.
En un comunicado emitido el sábado,
el ejército de Estados Unidos dijo que la Guardia Nacional Iraquí
había "asegurado" el hospital de Samarra, y que un equipo
de al menos 70 voluntarios desplazados desde Tikrit, a 75
kilómetros, ayudaría con los centenares de heridos.
Otra localidad donde se mantiene la
violencia de los agresores extranjeros es Faluya, donde aviones
norteamericanos realizaron varios bombardeos en la noche del viernes
al sábado, en busca de escondites de los seguidores del jordano Abu
Musab Al-Zarqawi, el hombre más buscado por Washington en Iraq.
Fuentes médicas informaron que siete
personas murieron y 13 fueron heridas en el bombardeo, mientras que
los habitantes denunciaban encolerizados que los muertos eran
civiles. Las fuerzas yankis han dicho que solo hacen ataques de
precisión en los escondites conocidos de los activistas.
También el sábado, un supuesto
conductor suicida hizo explotar su vehículo al paso de un convoy
del ejército de Estados Unidos justo en las afueras de la ciudad,
pero no se informó de que hubiera muertos o heridos.
El ejército de Estados Unidos
pretende acabar con la resistencia en todas las zonas rebeldes antes
de que termine el año, de manera que a finales de enero se puedan
celebrar las previstas elecciones.
El Ministro de Defensa iraquí dijo
que la ofensiva empezaría en octubre, y Samarra parece ser el
primer paso.