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Por el buen cauce de
los tríos
Omar
Vázquez
El
XVI Encuentro Nacional de Tríos Sancti Spíritus 2004 devino un
acierto y gran fiesta popular. El recuerdo y la obra de músicos de
la talla de Companioni, Teofilito, Rafael Rodríguez y otros, dieron
cauce a un amplio espectro de modalidades y estilos, a partir de
agrupaciones reconocidas, como los tríos Espirituano y Serenata, a
los que se les rindió homenaje (Teatro Principal), conjuntamente
con Armando Rodríguez y la memoria de René Fernández.
Fue un gozo escuchar a
Edelberto Rodríguez (85 años), haciendo gala de su aún potente
voz, en Si volvieras a mí, de Teofilito, con sus compañeros
del Serenata (lo repitió con el trío D'Gómez); al igual que al no
menos legendario Tito, voz prima del Espirituano, en Mujer
perjura, de Companioni (fundó el trío original en 1910) y
especialmente, en Babalú, de Ernestina Lecuona.
Las sorpresas llegaron
con los Hermanos Morgado, herederos de Los Príncipes, que
trascendieron por el corte de las frases y sus armonizaciones
vocales, que ofrecieron una versión muy actualizada de Veinte
años, de María Teresa Vera; Los Amantes (Guantánamo), con el
experimentado Iván Kindó al frente; el Miraflores y Voces del
Caney (Ciudad de La Habana), con el respaldo del buen hacer
guitarrístico de Sarvelio Montero.
En el desfile de los
jóvenes, llamó la atención Trova Tenaz, de Ciego de Ávila. A su
excelencia vocal e instrumental, unen el nivel de sus textos.
También causó una favorable impresión Entre Cuerdas (Cienfuegos),
con Luis Perera al frente; y Los González (Guantánamo), que en el
montuno de Son de la loma, de Matamoros, introdujeron,
coherentemente, improvisaciones rapeadas.
Por lo aportado al
conocimiento teórico e historiogfráfico de este fenómeno musical,
no se puede soslayar el Coloquio celebrado en la sede de la UNEAC,
en el cual intervinieron José Loyola, Lino Betancourt, Eliane
Fonseca, Gaspar Marrero, Enrique Zayas y Juan Enrique Rodríguez
Valle.
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