Tabacaleros ganan su primera batalla

RONAL SUÁREZ RAMOS
FOTOS: ALBERTO BORREGO

PINAR DEL RÍO.— Cuando se acerca un huracán en estos tiempos una de las principales preocupaciones aquí es la suerte que correrá la infraestructura tabacalera, muy vulnerable por la altura que caracteriza a las casas de curación.

Haber salvado los semilleros
 del azote del huracán Iván
 es parte de la victoria de
 los tabacaleros pinareños.

De esas edificaciones depende, además, la producción almacenada, que en el momento de la amenaza ciclónica más reciente sobrepasaba el medio millón de quintales. Proteger los pilones con mantas de polietileno ante la cercanía del meteoro ha sido durante los últimos años una medida que evitó pérdidas millonarias.

Y aunque Iván no fue para el tabaco tan destructor como Lili e Isidore, en la medida en que pasaron los días se pudo constatar que tampoco resultó tan "caballeroso". Unas 840 casas de curación destruidas y 3 957 averiadas, es el saldo que los tabacaleros no han tenido tiempo de lamentar, pues las energías fueron dedicadas de inmediato a la recuperación.

A pesar de que decenas de edificaciones donde se almacenaba la hoja resultaron derribadas o averiadas, las pérdidas fueron insignificantes y con prontitud se comenzó el procesamiento de las gavillas afectadas. La protección funcionó.

EL EJEMPLO DE SAN LUIS

La empresa tabacalera San Luis contaba en sus depósitos con 61 000 quintales resguardados, resultado de una magnífica cosecha que implantó récord en rendimientos: 343 quintales por caballería. "No hemos perdido ni una hoja a pesar de que cuatro escogidas e igual cantidad de almacenes fueron severamente dañados en sus techos", expresa satisfecho Enrique Cruz, su director.

En total 17 edificaciones deberán construirse y 528 necesitarán reparaciones, principalmente en techos. La madera, afirma Enrique, se ha recuperado casi toda, incluidos los horcones que en esta oportunidad no se partieron, pues todos se habían puesto nuevos hace menos de dos años.

La escogida de tabaco de Buenavista sufrió daños en el techo pero 
no se perdió ni una hoja.

La Empresa cuenta con nueve brigadas de carpinteros que en estos momentos acometen el alistamiento de las casas dedicadas al acopio y beneficio, tarea que debe quedar concluida en los próximos días. "El 85% de los productores están en condiciones de reparar sus capacidades de curación cuando se les suministren los materiales, principalmente zinc para los techos, y con las brigadas estatales apoyaremos al 15% restante", explica el Director.

En cuanto a las perspectivas de la campaña ya en marcha, tenemos un plan para cultivar 211 caballerías, de las cuales 25 se dedicarán a la producción de capas, afirma: "No hay ningún obstáculo, contamos con semilleros que aportarán posturas para iniciar siembras el 21 de octubre y —aunque con algún atraso en la preparación de tierras a causa de los días perdidos durante la amenaza de huracán—, estamos en condiciones de realizar la cosecha según el cronograma".

LOS SEMILLEROS SOBREVIVIERON

En San Benito, zona de suelos arenosos, permeables y de muy buen drenaje, la Empresa sanluiseña cuenta con una de las más extensas áreas de semilleros de la provincia: unas tres caballerías de donde sale la mayor parte de las posturas para el trasplante en vegas de tapado y sol.

Carmelo Aragón, responsable de una parcela de 1,2 caballerías, nos muestra los primeros 1 000 canteros donde se regaron semillas el 31 de agosto y el 8 de septiembre. "Cuando llegó el ciclón una parte había germinado. Después que pasaron los vientos y las lluvias pensé no encontrar nada, pero como estaban tapados con paja resistieron", dice.

Ya el pasado lunes echaban semillas a otros 1 000 canteros y así sucesivamente, de forma escalonada, irán ampliando el área. Los últimos riegos, según el programa, se realizarán en la segunda decena de noviembre, para asegurar las plantaciones de enero.

"No ha pasado nada —asegura el afamado productor de capas Alejandro Robaina—, los campesinos están deseosos de hacer una buena cosecha y veo también mucho interés en las empresas estatales que nos dan aseguramiento. Si el clima ayuda, tendremos bastante y buen tabaco", y acto seguido nos lleva hasta unas bandejas de cepellón donde logró de forma experimental posturas ya listas para las siembras, obtenidas mediante la aplicación de estiércol de caballo como fertilizante.

Haber salvado el tabaco seco y los semilleros, y estar ya recuperando las capacidades de curación, constituye sin duda la primera victoria de los tabacaleros en la batalla por una cosecha superior.

 

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