NACIONES UNIDAS, 23 de septiembre (PL).—
El presidente senegalés, Abdoulaye Wade, clamó hoy aquí por
exorcizar el riesgo de una bipolarización mundial de opulencia y
miseria extrema, que haga del respeto a la vida humana palabras
vanas.
En un discurso que reflejó esas
diferencias y las angustias de los países subdesarrollados, Wade
empezó por advertir que las vidas de muchos millones de personas en
el África subsahariana se encuentran amenazadas por plagas de
langostas.
Pese a un llamado de alarma que
formuló en marzo pasado en Roma, al que siguió otro de la
Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
"apenas ahora se empieza a actuar y en forma no eficaz".
Dijo que se estaba tratando de frenar
la plaga de esos voraces insectos con los países del Sahel y con la
participación de Argelia, Marruecos, Sudáfrica y Egipto, pero
permanece la inquietud de que se traslade a otras regiones.
Tenemos la responsabilidad de
movilizar la opinión pública para destruir esas langostas desde su
origen, "sin olvidarnos que nos queda la lucha contra la
pobreza", manifestó.
Wade se refirió a los subsidios del
polo industrializado que afecta a los países pobres, así como a la
deuda externa africana, sobre lo que se llevará a cabo una cumbre
el año próximo.
Tampoco ha sido suficiente el apoyo a
los esfuerzos de desarrollo de África a través de la Nueva Alianza
para ese fin (NEPAD), según señaló
En otra área de abismos, mencionó
la propuesta de África de crear un fondo de solidaridad digital
para franquear la brecha en esa materia, que recibió la acogida del
Oriente medio, Brasil y Francia.