El espíritu solidario de los
cubanos, fomentado por la Revolución, es un elemento esencial en el
enfrentamiento a los huracanes y se manifestó, una vez, más ante
el peligro que representa Iván.
Basten los ejemplos de la provincia
de La Habana donde de 154 015 evacuados más de 137 000 fueron
acogidos por vecinos y familiares.
A esa actitud se suman los cederistas
que donaron sangre por si ocurría una catástrofe, y la de los
miembros de la Asociación de Combatientes que apoyaron el traslado
de 8 000 toneladas de alimentos hacia almacenes seguros.
Igualmente, las brigadas de linieros
y técnicos de las Empresas Eléctricas de varias provincias,
quienes culminaron las labores de recuperación del huracán Charley
y ratificaron que permanecerían en el territorio habanero el tiempo
necesario para reparar los posibles daños de Iván.
Importante resultó, asimismo, la
presentación de médicos, enfermeras y trabajadores de la salud en
sus centros asistenciales tan pronto conocieron la amenaza del
meteoro, y de los profesores y personal de Educación, con el fin de
proteger los medios audiovisuales de las escuelas.
Todavía los vecinos de las playas
Cajío y Guanímar recuerdan agradecidos el apoyo de la Cooperativa
Niceto Pérez, de Güira de Melena, porque como dijo el chofer del
camión, Pedro García, "no podían quedar tranquilos en sus
casas cuando muchos seres humanos requerían ayuda".
Y en el casco urbano de Caimito, la
restauración de la electricidad dependía de la celeridad en abrir
los huecos para los postes y no sé de donde los vecinos
consiguieron picos, palas y con rapidez realizaron esa labor y
cooperaron con los linieros de Las Tunas, explicó Lázara Belkis
Romero, delegada de la circunscripción seis.
Así responde el pueblo cubano,
siempre lleva a la práctica la máxima martiana amor con amor se
paga, lo mismo con sus compatriotas que en otras tierras del mundo,
por eso es invencible. (AIN)