BERLÍN 13 de septiembre.— Miles de
ciudadanos volvieron a salir hoy a las calles de varias ciudades
alemanas para protestar contra la reforma laboral del gobierno, y
los manifestantes han encontrado un nuevo motivo de indignación en
las palabras del presidente Horst Koehler, que ve
"imposible" que el este del país alcance al oeste.
Aunque las movilizaciones en esta
nueva jornada de rechazo a los planes del Ejecutivo no fueron tan
numerosas como las de la semana pasada, en las grandes ciudades del
este de país como Berlín y Leipzig se congregaron hasta
10 000 personas, según la policía, señala un despacho de
EFE.
En Magdeburgo, donde las protestas se
repiten intermitentemente desde finales de julio, la policía
calculó unos 2 000 manifestantes, alrededor de 4 000 en
Turingia y otro tanto en Rostock.
Además de la reforma en marcha del
mercado laboral, con una mayor flexibilización en los contratos y
un recorte de las prestaciones, las críticas de los trabajadores
encontraron una nueva razón de ser en las palabras del presidente
alemán, Horst Koehler.
Koehler declaró en una entrevista
que publica hoy, lunes, el semanario Focus que es
"imposible" que la calidad de vida de los ciudadanos de la
parte oriental sea la misma que en el oeste.
En esa entrevista, el Presidente
aboga por ceder en el objetivo de igualar la calidad de vida de
ambas partes de Alemania, y añade que quien quiera nivelar esas
diferencias "cimenta el Estado de las subvenciones e impone a
la generación joven una carga insoportable de endeudamiento".
Las críticas a Koehler no se han
hecho esperar, pues además de la dimensión política de las mismas
los sindicados creen que "roban a mucha gente su última
esperanza", dijo el responsable en Rostock de la confederación
alemana de sindicatos (DGB), Reinhard Knisch.
Por su parte, el primer ministro de
Brandeburgo, el socialdemócrata Matthias Platzeck, considera que
las declaraciones de Koehler "no fueron muy afortunadas",
pues a pesar de que en Alemania "siempre habrá diferencias
regionales", no es aceptable que siga habiendo zonas con un 20
por ciento de paro.
Su colega de Sajonia-Anhalt, el
conservador Wolfgang Boehmer, recordó que "iguales condiciones
de vida no las ha habido nunca en Alemania ni las podrá haber
nunca, pero un nivel de vida más igualado, como prevé la Ley
Fundamental, lo seguimos persiguiendo como objetivo".
El líder socialista de
Sajonia-Anhalt, Christoph Matschie, opinó que se trata de un debate
"muy peligroso", y acusó a Koehler de "reforzar en
el oeste la impresión de que el Este ya ha recibido bastante".