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La bola de cristal de
Filiberto
La mayor confianza la
tenía en Yandro Quintana, ahora campeón olímpico. El bronce de
Iván Fundora es el premio a la consagración, a la voluntad. Cuatro
de los seis olímpicos se ubicaron entre los cinco primeros lugares
Rafael
Pérez Valdés
Casi
dos semanas después de concretarse el sueño... Filiberto Delgado,
el jefe de entrenadores de la lucha libre, nos habla de los planes
con los cuales viajó a los Juegos Olímpicos de Atenas'04.
"Siempre
pensamos en un título. Yandro Quintana, como ocurrió, era al que
más posibilidades le veíamos, aunque René Montero y Alexis
Rodríguez se encontraban muy bien", nos dijo Delgado interrumpiendo
un merecido descanso posolímpico.
Filiberto y Fundora: el júbilo
del dueto entrenador-atleta.
Quintana (60 kg), de 23
años, "venía en un ascenso tremendo", como lo demuestran sus
resultados más recientes: subcampeón mundial de Nueva York'03,
monarca de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo'03, del torneo
continental Guatemala'03, y de la Copa del Mundo de Azerbaiyán'04.
O sea, Filiberto Delgado no tenía exactamente una bola de cristal
para pronosticar...
Hay que sumar el
inesperado y merecidísimo bronce de Iván Fundora (74 kg), de 28
años, que estuvo disputando casi hasta el final en casa con su
compatriota Daniel González el derecho de ser el representante
cubano en esa división.
"Me
llamaron hace un rato para decirme que esa es la primera medalla
olímpica de Güines. En su caso es un esfuerzo a la consagración,
la consiguió a base de entrenamiento, de voluntad. Se conoce cómo
fue su clasificación... Tiene una mente muy positiva, una
convicción por la victoria impresionante, la cual le contagió al
grupo. Fue perjudicado por el arbitraje: debió discutir el oro",
acotó.
Y todo lo conquistado
fue sobre colchones capaces de "quemar", debido al elevado nivel de
todos los exponentes:
"La
competencia me pareció con una calidad tremenda, demasiado fuerte,
ya que todos los países se presentaron muy bien. No había pareos
fáciles, todos resultaron difíciles, pues antes existió una
clasificación mundial, no por continentes", indicó.
A la hora de comentar la
porfía agregó:
"El
dominio fue puramente europeo, pues ganaron cinco de los siete
títulos: tres de Rusia, uno de Ucrania y otro de Uzbekistán. Los
otros pertenecieron a Estados Unidos y Cuba."
Delgado tiene otras
razones para encontrarse feliz:
"El
equipo luchó muy bien: de los seis atletas ubicamos a cuatro entre
los cinco primeros, entre unos 20 a 22 competidores por división",
concluyó. |