WASHINGTON, 11 de septiembre.— El
tema del terrorismo domina en estos días en la campaña por la
presidencia de Estados Unidos, y el mandatario George W. Bush lanzó
su peor ataque contra John Kerry, aprovechando el tercer aniversario
de los ataques del 11 de septiembre.
Bush declaró la víspera que si
fuera por Kerry "Saddam Hussein aún estaría gobernando Iraq y
poniendo en peligro la seguridad de otras naciones.
El candidato demócrata, a su vez,
acusó a la administración Bush de atemorizar a los ciudadanos con
la guerra contra el terrorismo, y aseveró que la inminente
desaparición de la ley que controlaba las armas de asalto favorece
a los terroristas que las podrán conseguir con facilidad",
reporta Prensa Latina.
Kerry recordó en Saint Louis,
Missouri, que un manual de entrenamiento de Al Qaeda, hallado en
Afganistán, incluía un capítulo en el que se sugería a los
terroristas comprar armas de asalto en Estados Unidos.
Las armas de asalto son fusiles
militares, como el M-16 o el Kalashnikov. Para su versión civil,
son modificados a fin de que no sean totalmente automáticos, sino
semiautomáticos, es decir, que no disparen ráfagas sino una bala
cada vez que se apriete el gatillo.
Se trata de "las mismas armas
que los agentes de policía de Estados Unidos no quieren en las
calles, no sólo para luchar contra el crimen normal, sino para
enfrentar a los terroristas", afirmó el aspirante a la Casa
Blanca.
"Todos los agentes de Estados
Unidos quieren que no haya armas de asalto en las calles, pero
George W. Bush dice: estoy a favor", añadió.
La prohibición durante 10 años de
la venta de armas de asalto, aprobada en 1994 tras algunos tiroteos
indiscriminados con este tipo de fusiles, expira el próximo lunes,
y hasta ahora ni la Casa Blanca ni la mayoría republicana del
Congreso han tomado medidas para extenderla.
Kerry acusó al gobierno de Bush de
ceder ante la poderosa Asociación Nacional del Rifle (una
organización que defiende la libre venta y posesión de armas), y
que apoya la campaña electoral del mandatario republicano.
"¿Va el Presidente a defender a
los grupos de intereses especiales o a la seguridad de la
población? Tiene 72 horas para decidirse", se preguntó el
candidato demócrata.
Bush estuvo de campaña por áreas
obreras fuertemente perjudicadas por el retroceso de la actividad
económica. En Huntintong defendió su política de guerra
preventiva que ha llevado al Pentágono a expandir sus fuerzas
militares en el mundo y a amenazar lo que el Presidente denominó
como "60 o más oscuros rincones del planeta".
La guerra ha costado a Estados Unidos
casi 200 000 millones de dólares que, de acuerdo con Kerry,
podrían haber sido destinados a programas nacionales, y la cifra de
soldados estadounidenses muertos supera ya el millar, además de
otro centenar fallecido en Afganistán.
Ambos candidatos participan hoy en
actos en honor a las víctimas del 11 de septiembre de 2001: Bush lo
hizo en una ceremonia en la Casa Blanca y Kerry hará lo propio en
Massachusetts, estado al que representa en el Senado.