ATENAS,
11 de septiembre.— Nunca antes se nos antojó más hermosa la
bandera cubana. Izada al filo de las 9:30 a.m., hora local, bajo las
notas de nuestro himno nacional, echó a volar sus colores a la fría
brisa de esta mañana ateniense para reafirmar la presencia de una
delegación antillana presta a realizar una de sus mejores actuaciones
en la historia de los Juegos Paralímpicos.
Cuba tuvo el inmenso honor entre las
143 naciones que se esperan participen, de inaugurar estos actos
oficiales que dejan abiertas las puertas a una jornada deportiva donde
la confraternización y hermandad serán las credenciales de
presentación de estos atletas discapacitados, verdaderos héroes del
fortalecimiento del espíritu humano. Porque nada para ellos es
imposible.
Es
la fiesta universal en agradecimiento a esos hombres y mujeres
golpeados por los imponderables de la vida, pero que han encontrado en
el deporte una vía para su integración social y el reconocimiento
público.
Para la mayor de las Antillas es la
cuarta participación en estas lides. Con la mayor delegación de su
historia puede darse el lujo de mostrarle al mundo una nómina
integrada por cinco campeones paralímpicos, seis titulares mundiales
y nueve monarcas panamericanos. Cifras que hablan por sí solas
El venidero día 17 comienzan los XII
Juegos Paralímpicos. El mundo volverá sobre sus pasos, para recibir
nuevamente los aires puros de la esperanza humana y la solidaridad
entre los hombres. Quizá una quimera del presente, pero que anida el
sentimiento único y trascendental de que un mundo mejor es posible.
Esta ciudad moderna y milenaria,
acogedora y amiga, cuna de los valores más preciados del hombre,
tendrá la dicha de ser, también, la sede de los mejores Juegos
Paralímpicos de la historia.