La crítica martiana sobre Pushkin fue escrita originalmente en francés

El documento, cuya versión en ese idioma permaneció hasta hace muy poco inédita, se incluye en el séptimo tomo de la Edición Crítica de las Obras Completas

ANTONIO PANEQUE BRIZUELA

Un documento en francés titulado Pushkin, cuyo hallazgo ya había adelantado a Granma el historiador Pedro Pablo Rodríguez, a cargo de la Edición crítica de las Obras Completas de José Martí, ha sido incluido en su tomo número siete. La novedad consiste en que no se conocía la existencia de esta copia en lengua francesa y sí otra traducida del inglés al español con el mismo contenido publicada en 1971 en un imprescindible volumen antologado por Roberto Fernández Retamar (Ensayos sobre arte y literatura, reeditado en 1999 por Letras Cubanas).

El hecho de que ese trabajo aparezca en dicho idioma se debe a que Martí no se sentía seguro en ese momento de su inglés y escribía en francés para que fuera traducido al inglés en el periódico neoyorquino The Sun, ya que esa publicación no tenía traductor español-inglés.

Hombre que tuvo una visión abarcadora poco común para los 42 años que vivió, Martí admiró la poesía de Alexander Pushkin, reconoció su gloria, lamentó su existencia ausente de acciones a la altura de su obra y criticó sus cercanas relaciones con el zarismo. "Pushkin —dice el Maestro— tenía un pueblo que despertar, una nación que levantar, un cadáver que revivir".

"Del mismo modo que la Revolución Francesa debe a Mirabeau, a pesar de las manchas de su vida formidable, su esplendor y su alcance —dice Martí en esta versión que aparece en francés y español en las Obras... y que no difiere mucho de la otra—, la Revolución Rusa le deberá a Pushkin, a pesar de sus relaciones con la corte, su nacimiento y su fuerza."

Específicamente sobre las novelas de Pushkin (1799-1837), de cuyo natalicio en junio último se cumplieron 205 años, Martí asegura en el mencionado texto que son "claras como si sobre el cielo azul hubiese pasado el invierno". Al tomar partido respecto a las comparaciones que se hacían en esa época entre Pushkin y otros grandes contemporáneos como Lord Byron, Martí argumentaba la superioridad del primero como poeta y la del segundo como hombre: "El ruso es más espontáneo, más fluido, más imaginativo, más nacional y más humano que el lord; pero fue menos valiente, no era devoto del honesto deber de morir por algo grande".

Porque en este ensayo Martí, pese a que afirmaba que a él le gustaba "más alabar que censurar", aplica también su precepto respecto a que "la crítica no es censura ni alabanza, sino las dos", y ejerce sobre el poeta ruso su objetividad indoblegable: "La mano debe ejecutar lo que inicia la inteligencia. No es suficiente con escribir una estrofa patriótica: se debe vivir. La acción es un deber de la inteligencia".

Tal vez fue José Antonio Portuondo (citado por Retamar en su antología), quien explicó con más claridad la actitud de Martí frente a tales dilemas del hecho crítico: "Fue su actitud de revolucionario, hecho a abordar de frente la realidad y a transformarla en beneficio de todos, lo que salvó a los juicios de Martí de la caduca y bella intrascendencia del impresionismo modernista y los puso por encima de su tiempo".

 

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