A intenso ritmo los santiagueros se
preparan para enfrentar al huracán Iván, en la adopción de las
medidas orientadas de alerta ciclónica para preservar los recursos
humanos y materiales.
Aunque en campos y ciudades tienen
una normal apariencia, una amplia actividad despliegan organismos y
estructuras de gobierno para garantizar la seguridad en caso de que
el territorio sea afectado por el potente meteoro que se mueve en el
Caribe.
De inmediato se suspendió la partida
de los alumnos hacia el plan La Escuela al Campo, mientras
que a los becados en centros internos se les desmoviliza o se les
aseguran las condiciones requeridas para su protección.
Una decena de brigadas acomete de
inmediato la poda de árboles en barriadas y poblados para evitar
daños en el sistema de alumbrado público y la telefonía.
Asimismo se labora en la recogida de
los desechos sólidos, tanto en los puntos colectivos como en el
servicio domiciliario, en el levantamiento de escombros y otras
tareas relacionadas con la higienización de las ciudades.
También se tienen en cuenta los
detalles que garanticen en difíciles condiciones meteorológicas
una eficiente asistencia médica, especialmente en puntos de la
geografía santiaguera que en estos casos quedan incomunicados, así
como la transportación sanitaria.
Entidades agropecuarias precisan los
detalles en la recolección de productos, se trabaja en la
preservación de las casas de cultivos de la agricultura urbana, y
en las medidas para asegurar el ganado.
Especial atención tiene la cosecha
cafetalera, en estos momentos en su etapa inicial, pero que puede
sufrir un duro embate si fuertes vientos o lluvias provocan el goteo
de los granos.
En centros de servicio, laborales y
estudiantiles se mantienen por el momento las actividades normales,
pero a nivel de colectivos se han precisado los preparativos para
paliar las secuelas del huracán, y se despliega un fuerte operativo
informativo sobre el movimiento del fenómeno.
(AIN)