BRASILIA, 9 de septiembre (PL).—
Brasil redujo en 17 por ciento la mortalidad infantil entre los
indios este año, anunció hoy el coordinador del Departamento de
Salud Indígena de la Fundación Nacional de Salud ( FUNASA),
Alexandre Padilha.
El funcionario indicó que eso
representa dos puntos porcentuales por encima de la meta, y agregó
que también se amplió la vacunación, se redujo la tuberculosis y
se establecieron equipos de salud bucal en los 34 Distritos
Sanitarios Especiales Indígenas.
Aunque la FUNASA atiende a los
aproximadamente 410 mil aborígenes del país, Padilha admitió que
aún existen muchos problemas, porque son poblaciones que viven en
lugares aislados, de difícil acceso, además de las dificultades
para establecer en esas zonas a médicos, enfermeros y otros
profesionales de la salud.
Para buscar soluciones a esas
carencias se creó un comité consultivo sobre la política de
atención a la salud de los indios, el cual se reunió hoy,
integrado por representantes de organizaciones no gubernamentales,
universidades, alcaldías, de la gubernamental Fundación Nacional
del Indio y de las poblaciones autóctonas.
En la reunión, Genival de Oliveira,
de la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Amazonia
Brasileña, consideró que la mayor traba obedece a la mezcla de
intereses políticos con las cuestiones de la salud de los
pobladores autóctonos.
Padilla apuntó que muchas de las
enfermedades que afectan a los indios son originadas por el contacto
con personas que desarrollan actividades económicas, generalmente
ilegales, dentro de las comunidades en que estos viven, como
explotación maderera, de minerales y agrícola.