Liudys Massó

Sueña con una medalla y un hijo

Coto Wong
enviado especial

ATENAS.— A primera vista nadie creería que fuera una especialista del lanzamiento del disco. Su figura, menuda y algo baja de peso para la modalidad, no es comparable con las de las lanzadoras; el impacto visual acomoda en ella la idea de una velocista.

Y aunque la guantanamera Liudys Massó, titular paralímpica de Atlanta'96 y de Sydney'00, sabe que su nombre no clasifica en ese selecto grupo de mujeres, "verdaderas fortalezas vivientes", no se inmuta por ello, pues en su brazo derecho descansa la potencia dorada que le ha reportado un lugar de lujo en el universo del deporte para discapacitados.

Después de una corta e intensa sesión matutina de entrenamiento, en la moderna instalación deportiva de Chalandry, en el centro de esta ciudad, y a 45 minutos por carretera de la escuela Ionios, cuartel general de la selección cubana, Granma conversó con la destacada atleta.

"Estos Juegos serán bastante fuertes porque el nivel competitivo ha aumentando. En la medida que pasa el tiempo se hace más notable el nivel de los otros atletas participantes.

"Han pasado cuatro años de la última confrontación paralímpica y muchas cosas deben haber sucedido en cuanto a la preparación de ellos y de mis posibles rivales, pero quiero rendir mi máximo esfuerzo para dar lo mejor en pos de revalidar el título de Sydney."

La también medallista de plata en el lanzamiento de la jabalina en la cita atlantina, obtuvo el boleto para los XII Juegos Paralímpicos —se inauguran el próximo día 17 en esta ciudad—, hace dos años en el Campeonato Mundial de Atletismo para Ciegos y Débiles Visuales de Lille, Francia, convirtiéndose en la primera atleta discapacitada cubana en hacer el grado.

Luego de un periodo de dos años sin competiciones internacionales, esta temporada Liudys asombró a propios y extraños y en tan solo días pudo batir dos récords del orbe, algo que la consolidó como una de las piezas clave del atletismo antillano para esta justa.

"En la III Paralimpiada cubana participé como invitada y rompí la anterior marca mundial que era mía (45.06 metros) con un envío de 45.70 que no está homologado porque no se me pudo realizar la prueba del dopaje.

"Días después tomé parte en el campeonato nacional donde realicé un disparo de 46.13, muy por encima del anterior, y aunque en esa oportunidad sí me hicieron la prueba del dopaje, nadie me ha dicho si está o no homologado."

Licenciada en Cultura Física, especialidad a la que llegó después de estudiar varios años la licenciatura en Matemáticas —la tuvo que abandonar por su padecimiento congénito visual: miopía y glaucoma—, Liudys fue atleta convencional con una destacada hoja desde las edades escolares hasta su incorporación a la selección juvenil como lanzadora del disco.

Entre las alegrías que le ha deparado el deporte, asegura el haber conocido a su esposo Omar Turro, monarca de Barcelona'92 y Atlanta'96 en 200 y 400 metros lisos, y miembro de esta delegación, a quien clasifica como su gran pasión y "porque he tomado al deporte como un trabajo, pues me ha ayudado a conocer a muchas personas y a tener fortalecida mi voluntad.

"Quiero crear una familia y estoy pensando seriamente en el retiro. Pero antes quiero una medalla en estos Juegos".

 

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