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Ecos de Atenas
Nuevos héroes; otros se ratifican
Enrique
Montesinos
enviado especial
ATENAS.—
Muchos héroes del deporte se ratificaron en los XXVIII Juegos
Olímpicos, los que también han aportado a la historia grandes
triunfadores, como Michael Phelps.
Sin duda, el nadador
oriundo de Baltimore se convirtió en el "Zeus" de los Juegos,
gracias a las ocho medallas conseguidas, auténtico récord,
independientemente de que se frustraron sus ilusiones de batir el
récord de su compatriota Mark Spitz, quien ganó siete de oro en
Munich'72.
Phelps solo tuvo de
obstáculo a otro grande de las piscinas, el australiano Ian Thorpe,
quien demostró ser de los que se crecen en las grandes citas y
paró en seco al estadounidense en la final de los 200 metros
libres, vengándose de paso de la derrota en Sydney frente al
holandés Van den Hoogenband.
Otra nueva incursión en
el firmamento olímpico fue la del etíope Kenenisa Bekele, capaz de
destronar a su legendario compatriota Haile Hebrselassie en los 10
000 metros, además de obtener medalla de plata en los 5 000, prueba
en la que también es el actual recordista universal.
Justin Gatlin, ocupante
del trono de los 100 metros lisos dejado vacante por compatriotas
estadounidenses envueltos en problemas de dopaje, debutó con tres
preseas (bronce en 200 y plata en el relevo corto), como también la
jamaicana Veronica Campbell, monarca en el doble hectómetro, oro en
la posta y bronce en 100.
Y aunque no veinteañera
como los mencionados, las victorias inéditas de la británica Kelly
Holmes, a los 34 años, en 800 y 1 500 metros, también la
incorporan entre las revelaciones de esta cita.
El marroquí Hicham El
Guerrouj fue uno de los triunfadores más felices, porque las
Olimpiadas habían sido sumamemte crueles con él, sin permitirle
corresponderse con su fama mundial.
Aquí el marroquí
saldó su deuda, y lo hizo por partida doble, al proclamarse
campeón en los 1 500, único gran título que le faltaba en su
laureada carrera. No contento, obtuvo también el oro en los 5 000
metros.
El polaco Robert
Korzeniowski no dio opción a ser destronado y ganó la marcha de 50
kilómetros como lo hiciera en Atlanta y en Sydney (en esta última
por partida doble, con la de 20 km).
Atletas como el
jabalinista checo Jan Zelezny, el gimnasta ruso Nemov o nadadores de
la talla de Alexander Popov, y la holandesa Inge de Bruijn, por
poner solo algunos ejemplos, acusaron en estos Juegos el implacable
paso de los años.
En deportes colectivos,
Argentina no solo se convirtió en pesadilla del equipo ensueño
estadounidense finalmente bronce, sino que también conquistó el
cetro frente a una Italia completamente dominada, para una proeza
doble después de 52 años sin un oro olímpico, pues ese mismo día
obtuvo también el cetro de fútbol. Y como Brasil ganó el de
voleibol masculino y Cuba el de béisbol, nadie se podrá quejar del
potencial latinoamericano en este sector.
Siguiendo en el entorno
de América Latina, sobresalieron el primer oro dominicano en la
historia, por el vallista Félix Sánchez. También Chile debutó en
coronas y lo hizo por partida doble, ambas en el tenis. Y Paraguay
logró su primera plateada, en fútbol. |