SAN SALVADOR, 20 de agosto (PL).—
Un día después de enviar a Iraq 150 militares, El Salvador
informó hoy de la muerte en aquel escenario árabe de un soldado
originario de este país centroamericano.
El difunto fue identificado como
Geoffrey Pérez, de 25 años, quien pereció el domingo último
después de servir desde junio en Iraq como parte de la fuerza de
ocupación de Estados Unidos.
Según un reporte publicado en la
prensa local, el nacionalizado estadounidense de origen salvadoreño
pereció en un combate en la ciudad iraquí de Nayaf.
En esa urbe, donde las tropas
norteamericanas atacan desde el 5 de agosto a las milicias del
clérigo chiíta Muqtada al Sadr, se encuentra también desplegado
el batallón salvadoreño Cuscatlán.
Pérez es el segundo salvadoreño
muerto en Nayaf, pues en abril último pereció durante un ataque de
milicianos chiítas su compatriota Natividad Ramos, integrante del
batallón Cuscatlán.
La caída de Ramos confirmó a la
opinión pública local que el gobierno salvadoreño había mentido
cuando indicó que sus tropas en Iraq cumplían misiones
humanitarias y no combativas.
La muerte de Pérez, reportada desde
el lunes por Estados Unidos, no fue informada a la población
salvadoreña hasta después de partir la víspera una parte del
tercer relevo del batallón Cuscatlán.
Los 150 soldados despachados el
jueves en la oscura madrugada forman parte del tercer contingente de
380 efectivos que prestarán servicio en Iraq para apoyar la
intervención estadounidense.
La partida de ese contingente ocurrió pese
a tres amenazas divulgadas en Internet por parte de grupos que demandan la retirada de los salvadoreños
de Iraq.
También la despedida de esa tropa
fue seguida por declaraciones del presidente salvadoreño, Elías
Antonio Saca, según el cual "hay mano local" en las
supuestas amenazas contra su país.
Para Saca, "alguien desde El
Salvador debe estar enviando estas amenazas", y dijo que pese a
ello el resto del personal de relevo será enviado al batallón
Cuscatlán el domingo próximo.
También el jefe del Estado Mayor del
ejército salvadoreño, general Carlos Soto Hernández, insistió en
que el relevo del personal militar en Iraq se realizará según lo
previsto y pese a las amenazas.
La última de esas amenazas se
descubrió en Internet el 16 de agosto y en ella se daba un plazo de
20 días al gobierno salvadoreño para retirarse de Iraq.
El único cambio informado por el
Ministerio de Defensa es que el tercer contingente trabajará en
Hilla, cerca de la ciudad de Babilonia, y no en Nayaf, como los 374
soldados del segundo grupo.
Sobre el nuevo destino de la tropa de
relevo, Saca manifestó que "es una ciudad más tranquila, por
lo que se podrán desarrollar labores de reconstrucción".
El Salvador es el único país
iberoamericano que permanece en Iraq de donde ya se retiraron las
tropas españolas, dominicanas, hondureñas y nicaragüenses que
apoyaban la ocupación.