Venezuela

El nudo de la verdad se sigue cerrando

Es tecnológica y electrónicamente imposible que se cometiera fraude, afirma el Presidente de la empresa Smartmatic, que suministró el equipamiento para el referendo del domingo pasado

PASTOR BATISTA Y FRANKLIN REYES
(Enviados especiales)

CARACAS, 20 de agosto.— Después de las esclarecedoras respuestas ofrecidas a la prensa por Antonio Mugica, presidente de la empresa Smartmatic, decididamente el nudo de la verdad sigue apretándose y echando por tierra argumentos de quienes condicionan a un fraude los resultados del referendo del pasado domingo.

Después de una verdadera avalancha de preguntas —numerosas de ellas repetidas— el directivo de Smartmatic le reiteró con argumentada paciencia a la periodista del canal Globo Visión que durante la votación del 15 de agosto fue tecnológica y electrónicamente imposible cometer fraude con el equipamiento de su empresa que intervino en los comicios.

Al abordar ese asunto, Mugica explicó que el sistema fue auditado antes del referendo, mediante 150 máquinas, a partir de una muestra de personas escogidas al azar y que esa comprobación transcurrió de manera perfecta.

Adujo también que, antes de abrirse las mesas de votación, las máquinas fueron revisadas para constatar que no había dentro de ellas ningún voto, realidad que fue avalada por un acta y por la firma de los miembros de las mesas electorales.

Entre las razones que desestiman igualmente la posibilidad de fraude, está el hecho de que las cajas internas de las máquinas no pueden ser alteradas, porque los códigos que contienen de cada votación son irrepetibles.

Al satisfacer nuevas "dudas", Mugica descartó la posibilidad de incursión o penetración de hackers, teniendo en cuenta que se trabajó con firmas digitales autodestruibles, que tienen la particularidad de paralizar automáticamente al software de la máquina e inactivarla ante el intento de cambiar aunque fuese uno solo de los dígitos.

Luego de considerar como "imposible" también que alguien haya elegido la opción Sí y en la boleta apareciera No (o viceversa), Antonio Mugica ofreció garantías de no alteración incluso después de concluida la votación, porque al ser cerradas las máquinas no podían ser usadas nuevamente para "votar", teniendo en cuenta que fueron programadas previamente sólo para imprimir datas o votos y ninguna otra operación hubiera podido ser realizada.

También aclaró "confusiones" de algunos periodistas en torno a que la empresa le había entregado el código de fuente al Consejo Nacional Electoral y explicó que, por el contrario, el acuerdo entre ambas partes establece el suministro de ese código luego de las elecciones regionales.

A pesar de la meridiana claridad con que fueron respondidas todas las interrogantes, el Presidente de Smartmatic expresó que su empresa está en condiciones de permitir una auditoria al 100% de las máquinas, si la Coordinadora Democrática así lo solicitara.

También invitó a quienes pudieran tener alguna duda, para que comparezcan con los datos bien argumentados ante la empresa, a fin de ofrecerles —dijo— "respuesta con toda la seriedad que merecen nuestros clientes".

Esa disposición al análisis incluye, según especificó Mugica, no sólo a especialistas en representación de la oposición o del Comando Maisanta, sino también a los del Centro Carter, de la OEA y de cualquier otra organización o lugar del mundo que deseen venir a esclarecer sus dudas.

 

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