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Semana de la Cultura de Japón en La Habana
Mucha tradición y
algunas tendencias contemporáneas
Andrés
D. Abreu
El
Museo Nacional de Bellas Artes se convirtió en la principal sede de
la Semana de la Cultura de Japón en La Habana (La Casa de Asia es
subsede) luego de que en dos salas del Edificio de Arte Universal se
inauguró la exposición Hoy en Japón, una muestra que incluye
pinturas al óleo, acuarelas, grabados, litografías, acrílicos,
técnicas mixtas, pintura tradicional japonesa, dibujos con tinta
china y al pastel, grabados, caligrafía, instalaciones y diseño de
vestuario.
Koei Endo junto a su Real Cube.
Con los auspicios de la
Asociación de Artistas de Japón, presidida por Toshifumi Magori, la
Embajada de Cuba en ese país, el Ministerio de Cultura y la Oficina
del Historiador, la exposición trae al público cubano la posibilidad
de acercarse a exponentes del arte tradicional y contemporáneo de
este país asiático.
Esta es la tercera
ocasión en que la Asociación expone sus colecciones en Cuba,
correspondiendo en esta oportunidad a un incremento del intercambio
cultural entre Cuba y Japón y la conmemoración del aniversario 75
del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
Para esta peculiar
exposición fue lanzada una convocatoria que recibió alrededor de 300
obras, de las cuales fueron escogidas por los auspiciadores 197
piezas. Resalta la selección por su conjunto caligráfico, encabezado
por el maestro Bakuzan Takada, quien durante la apertura ofreció una
demostración de este milenario arte que conjuga la visualidad de un
texto desde la composición de su escritura y la fuerza de su
significado, una estética que se maneja como tendencia en los campos
del arte más actual, sobre todo en corrientes neoconceptualistas.
Takada impartió una clase sobre su técnica Sho a niños que asisten
a los talleres que organiza el Museo Nacional de Bellas Artes.
Otra obra significativa
dentro de lo aportado por Hoy en Japón, es la instalación Real
Cube, del artista Koei Endo, también presente en La Habana para
explicar su creación basada en la aplicación de toda una teoría
físico-matemática sobre el Ikosolid. El artefacto artístico de Endo
maneja fundamentos de la reducción del campo magnético y el
equilibrio energético del cuerpo desde una estructura tridimensional
que incluye la reproducción sobre su superficie de la pintura que
realiza su autor. La pieza, segunda de su tipo, fue donada al Museo
por el artista y constituye, además de una atracción por su
singularidad, un ejemplo de otra de las vertientes del arte
contemporáneo: la representación visual del pensamiento científico
y la búsqueda desde los códigos estéticos del arte de una
creatividad apegada al descubrimiento del placer del intelecto.
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