LONDRES, 16 de jul (PL).—
En un intento por aminorar las críticas por su errada política en
Iraq, el gobierno británico aseguró hoy que el primer ministro
Anthony Blair desconocía la anulación de dos reportes de inteligencia
claves sobre ese Estado árabe.
El servicio de espionaje desechó en
julio del pasado año dos informes, el primero de los cuales sirvió
de base para elaborar un polémico dossier, presentado por Blair al
Parlamento en septiembre del 2002, en el que especulaba sobre la
capacidad de Bagdad de emplear armas de destrucción masiva en 45
minutos.
Voceros de Downing Street, citados
por la cadena de televisión británica BBC, indicaron que el Jefe
de Gobierno sólo conoció de la descalificación de esos informes
por las conclusiones de la comisión del Lord Robin Butler,
presentadas esta semana.
Butler subrayó que al conocerse esa
anulación esos documentos de la inteligencia debían ser
considerados como inseguros, incluido el que sirvió de base para el
reporte de Blair del 2002.
Medios de prensa londinenses comentan
que las nuevas aclaraciones del Gobierno pretenden dejar al Primer Ministro fuera de toda responsabilidad sobre las manipulaciones
realizadas en torno a la supuesta amenaza de Iraq para justificar la
agresión anglo-estadounidense contra ese país, en marzo del 2003.
En ese sentido, Downing Street afirma
ahora que la aclaración de la descalificación hecha por el
servicio de inteligencia exterior (MI6) estaba ausente en el reporte
del juez James Hutton, quien investigó el presunto suicidio del
científico David Kelly.
La BBC se basó en comentarios de
Kelly para denunciar en mayo del 2003 las alteraciones de los datos
de armamentos referidos a la nación del Golfo Pérsico.
Pero la investigación de Hutton,
iniciada en agosto pasado, más bien se concentró en las causas de
la muerte del también asesor del Ministerio de Defensa y experto en
armas biológicas y dejó en segundo plano las aclaraciones sobre
los datos militares de Iraq.
Ahora el gabinete afirma que al
ofrecer declaraciones a Hutton, el Primer Ministro desconocía de la
anulación de datos proporcionados con anterioridad por el MI6.
Pero las conclusiones de Butler, aun
cuando sólo se refirieron a una responsabilidad colectiva, sí
pusieron en evidencia la falta de argumentos para ir a la guerra
contra la nación del Golfo Pérsico y las alteraciones de los
informes sobre la presunta amenaza iraquí.
Ante la propuesta del ministro de
Salud británico, John Reid, de poner fin a las investigaciones
sobre el tema iraquí, el líder del Partido Liberal-Demócrata,
Charles Kennedy, respondió que era necesario una indagación
verdaderamente independiente.
Reid consideró que se debían
descartar otras pesquisas después de las efectuadas por los
comités de Relaciones Exteriores y de Inteligencia, así como las
de Hutton y Butler.
Pero Kennedy denunció que en ninguno
de esos casos se permitió la participación de la oposición.