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La Venezuela
Bolivariana sigue diciendo no a la violencia
Pastor
Batista
Enviado especial
CARACAS, 9 de julio.—
Con la destrucción, este viernes, de otras 21 toneladas de armas de
fuego cortas y largas, entregadas por la población o incautadas en
diversas partes del país, el Ministerio de la Defensa de Venezuela
sigue materializando acciones concretas en correspondencia con lo
pautado en la Convención de Ottawa (septiembre de 1997), así como
en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio Ilícito
de Armas y en la Ley para el Desarme, vigente en este país
sudamericano.
Coincidiendo con el Día
en que todo el planeta se pronuncia por la destrucción de ese
armamento (9 de julio), este acto fue el tercero realizado aquí con
tal propósito y elevó ya a alrededor de 50 el número de toneladas
de armas recogidas, aplastadas por una enorme máquina compactadora
y fundidas después.
La iniciativa,
ampliamente acogida por el grueso de la población, pretende ayudar
a disminuir los niveles de tenencia ilegal de armas de fuego, como
un paso más para reducir la violencia, el número de muertes,
lesiones y accidentes, y crear condiciones que conduzcan a una mayor
tranquilidad y seguridad ciudadanas.
Para el Gobierno y el
Ministerio de la Defensa venezolanos, este asunto no solo se
resuelve con medidas de incautación y destrucción, sino también
mediante una labor consciente, de carácter preventivo.
Cada vez más impacto
humano y social tiene, a su vez, el destino final de los recaudos
que se obtienen de la fundición de ese armamento. En tal sentido
sobresalen 50 millones de bolívares donados inicialmente por el
referido Ministerio para la Fundación Amigos del Niño con Cáncer,
otros 30 millones después para la Asociación Nacional con
Parálisis Cerebral (ANAPACE) e igual cantidad ahora para la
Fundación de Cardiología Infantil.
Venezuela, en fin, sigue
creando bases para convertir en salud, tranquilidad y vida, las
mismas armas que durante años han generado violencia, peligro,
inseguridad y muerte.
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