ROMA, 7 de julio (PL). — El primer
ministro italiano, Silvio Berlusconi, anunció hoy que sólo
simultaneará unos días sus funciones con la de titular de
Economía, cediendo a las presiones de sus aliados en el gobierno.
En una intervención pública,
Berlusconi se retractó de sus intenciones de continuar al frente de
ese ministerio y afirmó que el sucesor del ministro de economía,
dimitente Giulio Tremonti, deberá seguir con las reformas, en
particular la concerniente a la reducción de impuestos.
Tremonti renunció tras ser acusado
por la Alianza Nacional, integrante de la coalición oficial, de
realizar una mala gestión económica.
El primer ministro reiteró que
continuará al frente del gobierno hasta el final de su mandato en
el 2006, aunque ello disguste a algunos.
De esa forma, el jefe de gobierno
respondió a advertencias de sus socios de los tres partidos que,
junto al suyo, forman la alianza gubernamental, y condicionaron la
permanencia en el pacto si sus demandas son escuchadas.
La víspera, la Unión de
Democristianos de Centro (UDC), uno de los socios oficiales, acusó
a Berlusconi de acumular poder y amenazó con abandonar la sociedad
si continúa con esa estrategia.
Con esa advertencia, el líder de la
UDC, Marco Follini, manifestó el malestar de su organización y de
las otras dos.
Follini dio un ultimátum hasta el
próximo día 16, para cuando convocó el consejo federal de la UDC
y fecha en que anunció se retirará su agrupación de la alianza
Casa de las Libertades, si Berlusconi continúa acaparando el poder
y no cambia de actitud.
En particular, el UDC critica al
primer ministro por mantener la cartera de economía y finanzas
después de la renuncia, el viernes pasado, de Tremonti.
Tras fracasar en el nombramiento de
un relevo para ese cargo, al rechazar la oferta el eurocomisario
Mario Monti —negativa confirmada ayer en un comunicado del Partido
Popular del Parlamento Europeo— Berlusconi manifestó su
intención de llevar ese ministerio por lo menos hasta la
aprobación de la ley financiera en el 2005.
Esa es la segunda vez en los últimos
días que el primer ministro es cuestionado por uno de sus aliados.
La semana pasada, la Liga Norte también lanzó una seria
advertencia y le pidió que desempeñara el papel político que le
corresponde o adelantara las elecciones.
Los socios políticos no esconden su
disgusto por la caída del Forza Italia, partido del jefe de
gobierno, en las elecciones municipales, regionales y al Parlamento
Europeo celebradas en junio pasado, a pesar de las inversiones
millonarias realizadas por el primer ministro y el uso desmedidos de
los medios de prensa.
Por ese motivo, la Casa de las
Libertades sólo gobernará en 11 provincias y ocho capitales,
mientras, la izquierda lo hará en 55 y 22, respectivamente, por lo
cual, si no surge un cambio imprevisto, se augura una posible
derrota en la consulta popular del 2006.