Como parte de los esfuerzos por
desarrollar una agricultura sostenible, las más de 130 cooperativas
campesinas de la provincia de Ciego de Ávila, en el centro de Cuba,
iniciaron el cultivo del árbol del Nim, probado plaguicida natural.
La planta, una de las alternativas
aplicadas en la isla ante las limitaciones para adquirir abonos y
pesticidas químicos como resultado del bloqueo de Estados Unidos,
también beneficia el medio ambiente y los suelos.
La siembra extensiva en Ciego de
Ávila de esa especie botánica, utilizada asimismo como alimento
ganadero, obedece a su eficacia para combatir más de cien tipos de
plagas en diferentes cultivos.
La planta sirve para combatir la
mosca blanca, minadores de hojas, gusanos de mariposa, chinches,
trips, y otros agentes patógenos que afectan los sembrados de
hortalizas, viandas, granos y frutales.
Las agrupaciones campesinas avileñas
disponen de viveros y áreas en desarrollo, las cuales constituyen
barreras naturales para preservar los cultivos.
El árbol del Nim o Azadirachta
Indica H. Juss posee una madera resistente al comején, y en sus
hojas, frutas y semillas se concentra una sustancia insecticida por
naturaleza, que ha sido probada en cultivos agrícolas con
resultados muy favorables en la lucha contra insectos, ácaros y
nemátodos.
El empleo de esa especie vegetal
forma parte de un programa de utilización de técnicas
agroecológicas en las labores agropecuarias, sobre todo contra las
plagas y la fertilización.