MADRID,
30 de junio (PL). — Ellos y ellos, ellas y ellas, ya se podrán
casar sin problemas en España y andar libremente tomados de las
manos y no furtivamente como hasta ahora, gracias a una ley que
regula la unión legal de gays o lesbianas.
Por votación mayoritaria, el
Congreso aprobó entre las sombras de la noche y los cantos de
gallos una proposición no de ley del PSOE por la que se insta al
Gobierno a regular el matrimonio en ese polémico grupo social.
Sólo el opositor Partido Popular
votó en contra pero aceptó, extrañamente, la nueva legislación.
Convergencia i Unió dio libertad de voto a su gente, el Bloque
Nacional Gallego y Esquerra Republicana de Catalunya presentaron
enmiendas por falta de fecha tope para tener listo el proyecto.
La Federación Estatal de Lesbianas,
Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGT) extraordinariamente feliz
convocó para mañana una reunión con el ministro de Justicia, Juan
Fernando López Aguilar, con el fin de acordar un calendario.
La Iglesia, enfadada. El Congreso
desoyó al Papa Juan Pablo II, quien advirtió de la violación de
los mandamientos de la ley de Dios, o al menos de sus
interpretaciones, porque en el santo decálogo no aparecen los gays.
Lo que sí es seguro que estos no
podrán ir al altar como los príncipes de Asturias, pero
seguramente las galas patricias de la Almudena serán parangonadas
ante notario por los de sexo revertido —o divertido, como suelen
decir— y ocuparán espacios estelares en la prensa, al menos los
primigenios.
El diputado gallego Francisco
González no encuadra muy bien en el lente de su cámara la
posición papal pues si bien la liturgia católica no recoge esa
unión, en cambio las "bodas de hermandad" entre personas
del mismo sexo son reconocidas desde los primeros tiempos del
cristianismo, según observó.
Otros arguyen que el César no era
solamente el marido de todas las mujeres, y que se solazaba en las
saunas de entonces con las compañías de mancebos, sin que esa
debilidad le restara potencia al brazo de la espada en los campos de
batalla.
"La humanidad no puede estar
dividida entre quienes pueden casarse y quienes no", dijo
concluyente el legislador.
Como una curiosidad, la iniciativa
del PSOE coincide con la celebración de las jornadas Orgullo Gay,
que acaban el próximo fin de semana, motivo más que suficiente
para que esta vez sean más "gozables" como diría
cualquiera de ellos.