BEIRUT, 17 de junio
(PL).— Centenares de palestinos residentes
en la cisjordana aldea de Skaka protestaron hoy por segundo día
consecutivo contra la construcción de la denominada valla de
seguridad antipalestina que edifica Israel.
Según la radioemisora Voice de
Palestine, la policía israelí reprimió a los manifestantes,
algunos de ellos extranjeros, con gases lacrimógenos y balas de
acero revestidas con caucho. El acto de violencia ocasionó lesiones
a varios activistas.
Este tramo de la barrera es el más
polémico hasta ahora, pues el mismo expropiará unos 125
kilómetros cuadrados de tierras a campesinos palestinos.
Por su parte, el alcalde de la
cisjordana localidad de A-Ram, Sarhan Sulaima, denunció este jueves
que el muro antiárabe que construye Tel Aviv en este poblado
aislará a 35 mil palestinos de esta ciudad, habitada por 65 mil
ciudadanos.
Miles de personas se verán
imposibilitada de llegar a Jerusalén donde estudian o trabajan, con
el permiso de las autoridades israelíes, puntualizó Sulaima.
El muro de contención de Cisjordania
se anexará varias zonas palestinas donde sus pobladores dedicados
básicamente a la agricultura perderán el 60 por ciento de las
tierras cultivables.
La imponente edificación, que ya
tiene más 150 kilómetros de longitud de los 700 planificados, posee
una altura de ocho metros y está reforzada con tabiques de
hormigón.
El "Muro de la Vergüenza",
llamado así por los palestinos, tendrá torres de control cada 300
metros y zanjas de dos metros de profundidad.
Contará también con carreteras de
circunvalación, sensores de movimientos y barreras electrificadas.
Esta obra consagrada a la violación
de los derechos del pueblo palestino fue calificada por Yasser
Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, como "un
crimen de lesa humanidad".