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En la XI UNCTAD
Cuba apoya Ronda de Negociaciones sobre Sistema Global de Preferencias Comerciales
JOAQUÍN RIVERY TUR y
JORGE LUIS GONZÁLEZ
Enviados especiales
SAO PAULO, Brasil, 16 de
junio.— El ministro de Comercio Exterior, Raúl de la Nuez,
expresó hoy el apoyo total de Cuba al lanzamiento de la Tercera
Ronda de Negociaciones del Sistema Global de Preferencias
Comerciales decidido durante la celebración en esta ciudad de la XI
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo
(UNCTAD).
Hay voluntad de expandir el comercio entre países subdesarrollados.
De la Nuez hizo
hincapié en que también quería expresar la voluntad de Cuba de
trabajar por la reactivación del sistema y el logro de sus
objetivos, pues esta ronda será una nueva y especial oportunidad
para promover la expansión del comercio entre nuestros países
subdesarrollados con vistas a facilitar intercambios comerciales
sobre bases equitativas.
Recordó que en 1987 el
Presidente Fidel Castro señaló en un discurso: En la colaboración
Sur-Sur hay también una fuente de posibilidades en la lucha contra
el subdesarrollo.
Añadió que el llamado
de Cuba a favor de profundas relaciones de cooperación económica
entre los subdesarrollados cobra mayor relevancia hoy más que
nunca.
Refiriéndose a la
Organización Mundial de Comercio, expresó que mientras se lucha
por la materialización del desarrollo en el programa de Doha, las
iniciativas de los países pobres podrían convertirse en
alternativas importantes para el fomento de nuestras economías.
Ante el Comité de
Participantes del Sistema Global de Preferencias Comerciales entre
Países en Desarrollo, Raúl de la Nuez subrayó que eso no
significa que cesen las demandas por la reforma del sistema
multilateral de comercio ni que las naciones del Tercer Mundo dejen
de luchar para que los países desarrollados cumplan sus
obligaciones y compromisos.
Mientras tanto, aunque
aún quedan eventos de temáticas interactivas y otros en esta
Conferencia, la atención se centra cada vez más en la discusión
de los grupos encargados de redactar los documentos finales de la XI
UNCTAD.
En un encuentro con la
prensa cubana, el ministro De la Nuez destacó que todavía se
discuten los temas de un documento donde se plantea lo que va a
hacer la UNCTAD de aquí a los próximos cuatro años y en el cual
faltan cosas por acordar, como el espacio para las políticas
nacionales, el rechazo a la coerción unilateral, la responsabilidad
corporativa de las transnacionales en los países donde estén
presentes por su actuación, la vulnerabilidad de las pequeñas
economías, países sin litoral y países menos adelantados.
Asimismo, se está
reclamando que otros órganos de la ONU no interfieran en el
funcionamiento de la UNCTAD, que tiene su papel principal en buscar
alternativas al desarrollo del Tercer Mundo. Ha habido intentos del
llamado Primer Mundo de suplantar el papel de este órgano de la
ONU.
Nosotros estamos contra
esa posición, junto con la mayoría de los países
subdesarrollados, destacó, "porque la UNCTAD se creó en 1964
con el mandato de luchar por el desarrollo de nuestros pueblos".
Todavía quedan horas de
trabajo, añadió, pero se declaró optimista por la unidad que se
ha ido logrando entre los países subdesarrollados.
El delegado cubano
señaló que leyó el mensaje de Fidel en la reunión previa del
Grupo de los 77 —que también se distribuyó en varios idiomas,
muy bien acogido por todos—, y reiteró su opinión de que los
problemas planteados hace 40 años todavía subsisten y hoy hay
desafíos más serios que los de entonces.
Entre estos últimos
citó la impagable deuda externa, y la necesidad de ayuda oficial al
desarrollo, que no se cumple.
Apuntó que a diferencia
del mensaje de Fidel, Estados Unidos y la Unión Europea no desean
el lenguaje claro, por ejemplo, sobre temas como la deuda externa,
ni su crítica a las medidas unilaterales.
Hoy se conoció un
documento conjunto de las ONG Greenpeace, Oxfam y Amigos
Internacionales de la Tierra en el que solicitan no permitir que las
corporaciones internacionales socaven el desarrollo sostenible y
exhortan a resistir los intentos de Estados Unidos por echar abajo
los compromisos de los gobiernos para que las transnacionales
respondan por sus acciones en todo el mundo.
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