El primer objetivo de Cuba es la solidaridad

Joaquín Rivery Tur 
Enviado especial

SAO PAULO, 16 de junio.— Los objetivos de la delegación cubana en esta XI Conferencia de las Naciones Unidas para Comercio y Desarrollo (UNCTAD) son, en primer lugar, el apoyo a las demandas de los países subdesarrollados que recogen el Grupo de los 77 y China, expresó a periodistas cubanos Celia Labora, ministra consejera de la misión permanente de Cuba ante los organismos internacionales con sede en Ginebra.

La también negociadora principal por Cuba ante la UNCTAD y la Organización Mundial de Comercio, recordó que en estos momentos el grupo celebra su aniversario 40 y añadió que "las demandas que hace 40 años los países subdesarrollados hicimos con vistas a elaborar una plataforma de negociación para poder afrontar los retos de la economía mundial, todavía permanecen vigentes".

"Es decir —subrayó—, en primer lugar la solidaridad en el Grupo de los 77, y la unidad entre los países subdesarrollados."

El otro objetivo fundamental de nuestra delegación es la denuncia a las medidas unilaterales, coercitivas y de carácter extraterritorial que se aplican por Estados Unidos y otros países desarrollados contra las naciones subdesarrolladas.

"Pensamos, expresó, que no se puede hablar de un sistema multilateral cuando se aplican medidas unilaterales que tienen como objetivo precisamente ir en contra de la multilateralización de los organismos internacionales. Por eso nosotros queremos denunciar, una vez más, tanto las medidas que se han aplicado durante todos estos años como las nuevas medidas que ha anunciado recientemente el Gobierno de los Estados Unidos.

Durante el proceso negociador hay dos aspectos principales en los que se marcan las contradicciones fundamentales entre los países pobres y los ricos y, en este tema, Celia apunta a "la situación del espacio político que necesitamos los países subdesarrollados para poder participar en el entorno internacional actual. Un espacio de política que tiene como objetivo defender nuestra industria nacional, nuestros planes de desarrollo".

"Las naciones industrializadas no quieren ceder este espacio, aún cuando ellos mismos se desarrollaron sobre la base del apoyo a sus industrias nacionales, de los subsidios a sus produciones, de la participación del Estado en respaldo de esas políticas nacionales", indicó, para enfatizar inmediatamente que "ahora nos quieren negar a nosotros ese derecho que tenemos. Por eso pensamos y estamos constatando aquí, que este es uno de los problemas esenciales que enfrentamos en este proceso de negociación".

El otro problema clave citado por ella es la situación del comercio. Mientras, por una parte, los desarrollados hablan de un comercio multilateral y abierto, lo que hacen es todo lo contrario.

"Por un lado, dijo, toman medidas unilaterales que aplican y contradicen precisamente a la esencia del sistema multilateral. Por otra parte está la discriminación hacia los países subdesarrollados y también la falta de un trato especial y diferenciado que permita al Tercer Mundo competir en un entorno internacional cada vez más complejo, cada vez más lleno de barreras proteccionistas en forma de impedimentos sanitarios y fitosanitarios y de normas que los países del Sur no pueden cumplir porque no tienen los recursos a veces altamente técnicos para elaborar productos que tengan esas garantías".

En las negociaciones del documento final se mantienen las mismas contradicciones que venimos afrontando por más de seis meses en las conversaciones entre el Grupo de los 77 y China y los países industrializados.

Los desarrollados buscan de los pobres cada vez más concesiones, como la apertura de nuestros mercados, para que penetren mucho más fácilmente las mercancías, los servicios y los capitales de los países desarrollados, lo que solo puede llevar a aumentar la pobreza y el comercio desigual.

"Nosotros consideramos, aclaró, que debe salir de esta conferencia un mensaje que permita a la UNCTAD un nuevo mandato que refuerce la labor de esta institución, donde primen los análisis de política desde el punto de vista de perspectivas del desarrollo en el trabajo futuro de este órgano, y donde los compromisos de las cumbres de Financiación para el Desarrollo, la del Milenio y la del Desarrollo Sostenible de Johannesburgo no constituyan papeles mojados como hasta ahora y que no han promovido ninguna acción de los países desarrollados."

"Tenemos la confianza de que este documento pueda servir de base para el trabajo futuro de la UNCTAD."

 

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