Contra la reelección de Bush exdiplomáticos y altos oficiales retirados

Califican a la actual Administración de desastre político y moral

WASHINGTON, 16 de junio.— Ex diplomáticos y oficiales retirados de alto rango estadounidenses se pronunciaron hoy a favor de la salida del presidente George W. Bush de la Casa Blanca, al considerar un "desastre político y moral" a la actual Administración, reportó PL.

En una declaración conjunta, el grupo aboga por un cambio en la Oficina Oval, en voto de castigo al gobernante republicano, cuya gestión ha estado "cegada por la ideología y una indiferencia insensible a la realidad del mundo".

Autodenominados Diplomáticos y Comandantes Militares por el Cambio, el grupo de 27 personalidades asegura que el presidente Bush ha aislado internacionalmente al país, y puesto en peligro su seguridad, al mantener una posición dominante, arrogante y autócrata.

El llamamiento, dado a conocer en conferencia de prensa por la ex secretaria de Estado adjunta para Inteligencia e Investigación, Phyllis Oakley, trata de persuadir a los estadounidenses de que castiguen a Bush en las elecciones del próximo 2 de noviembre con un voto negativo, para impedir su continuidad en la Casa Blanca.

"Sentimos la necesidad de un gran cambio en la dirección de nuestra política exterior", enfatizó Oakley, quien insistió en abrir paso a un nuevo Gobierno, el cual debe intentar reparar la lesionada imagen de Estados Unidos ante el mundo.

El grupo, integrado por demócratas y republicanos, manifiesta que su campaña no está inspirada por ambiciones políticas, de ahí que se niegue a mencionar quién debe ser la persona a elegir para sustituir a Bush en la mansión presidencial.

"No estamos vinculados a John Kerry", su opositor demócrata en la elección presidencial de noviembre, insistió el ex embajador en Israel, Bill Harrop; mientras Merrill McPeak, ex jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, un republicano, se lamentó así: "Nuestra diplomacia fue tan torpe como era posible", según recogió AFP.

Charles Freeman, ex embajador en Arabia Saudita, subrayó que una estrategia de salida de Iraq será difícil, sobre todo después de los "insultos contra nuestros aliados y la indiferencia hacia nuestros socios en la región".

Según la agencia francesa de noticias, el diplomático Bob Oakley dijo alarmado que "las cosas fueron demasiado lejos. ¿Aún podemos reparar los daños?", a lo que respondió Dan Philips, ex embajador en un país africano: "Nuestra reputación internacional fue dañada. Por todo ello es demasiado tarde", y aludió a que Estados Unidos gastó miles de millones y se perdieron numerosas vidas de estadounidenses e iraquíes".

"Peor aún, gracias a Estados Unidos, los enemigos de ayer, baasistas e islámicos iraquíes, encontraron puntos en común", señaló Freeman, quien también fue secretario adjunto de Defensa. "Les permitimos que superaran sus diferencias. Un notable éxito diplomático", ironizó.

Recuerda AFP que unos 60 ex diplomáticos estadounidenses ya habían denunciado vivamente en mayo pasado la política de Washington en el Oriente Medio en una carta al presidente Bush, una iniciativa que entonces se consideró de excepcional.

Freeman denunció, entre otras cosas, "la histeria" que se apoderó del país tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, y destacó los posteriores abusos en términos de derechos humanos y libertades civiles.

A pesar de la onda de choque, "el 11 de septiembre no modificó nuestros intereses fundamentales", argumentó Bob Keeley, entre otros, al apoyarse en los aliados para combatir el terrorismo. "Pero ello le dio al Presidente una perfecta cobertura para hacer todo lo que quiso".

En alusión al centro de detención de Guantánamo (base naval que mantiene EE.UU. ilegalmente en Cuba), donde están detenidos más de 600 prisioneros "sin inculpación, durante años, sin que siquiera sus nombres sean conocidos", Freeman señaló que "con el tiempo sentiremos una gran vergüenza cuando pensemos en este periodo de nuestra historia".

El escándalo de las torturas en la prisión de Abu Ghraib, cerca de Bagdad, constituye una "catástrofe moral", agregó Oakley, "Llegamos para dar el ejemplo en Oriente Medio. ¿y qué hemos hecho? Todo lo contrario", concluyó.

Entre otras figuras que rechazan a la actual Administración se hallan el general de la Marina en retiro, Joseph P. Hoai, quien comandó las fuerzas estadounidenses en el Oriente Medio durante el Gobierno de Bush padre; y los almirantes retirados William J. Crowe Jr., ex embajador en Gran Bretaña y ex jefe del Estado Mayor Conjunto, y Stansfield Turner, ex jefe de la CIA, así como Jack F. Matlock, ex embajador en la antigua Unión Soviética.

Por lo general, comenta AP, los ex diplomáticos y ex comandantes militares evitan hacer declaraciones políticas, especialmente durante un año de elecciones. Pero en el último mes, 53 ex diplomáticos han acusado al Gobierno de Bush de socavar la credibilidad de EE.UU. en el Oriente Medio, por haber dado un enérgico respaldo al primer ministro israelí, Ariel Sharon.

 

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